martes, 21 de noviembre de 2017

Otra puñalada

Reconozco que durante medio segundo, sólo medio segundo, pensé que todo podía irse al traste y el trabajo efectivo de todo un partido explotar destrozado por los aires.
Solo fue ese medio segundo y cuando regresó mi cordura el jugador del Guijuelo destinado a botar el saque de esquina todavía no había llegado al banderín. Apreté la radio un poco más fuerte y esperé a que se lanzase el córner sin consecuencias y se consumase una victoria importante lejos de nuestra casa.
Lo que pasó después ya lo conocen los seguidores granates y constituyó una nueva puñalada trapera para las ilusiones y la confianza de la masa social de la entidad.
Que nos remonten un partido en el que se ganaba cero a tres en el minuto 76 resulta frustrante. Que esa remontada llegue cuando en el 91 todavía se ganaba por un tanto a tres ya pasa a ser desquiciante.
Y después de ver cómo llegan los dos últimos goles del rival, esa frustración y desquiciamiento no puede sino convertirse en perplejidad y enfado ante las facilidades gigantescas proporcionadas por nuestros jugadores para qué esta situación absurda se haya podido producir.
El segundo tanto salmantino llega a consecuencia de un centro desde la izquierda realizado sin oposición que remata el delantero centro del Guijuelo completamente libre de marca cuando a esas alturas deberíamos estar defendiendo nuestro área con uñas, dientes y hasta mordiscos si fuera necesario.
No obstante, las dosis mayores de asombro llegan cuando en el resumen del encuentro podemos ver la forma en que llega el remate que acabó por hundirnos el partido y dejarnos (por lo menos a los aficionados a los que todavía nos importa esto) con esa cara de eso que se imaginan mientras refrenábamos nuestras ganas de estampar la radio contra la pared más cercana.
El centro viene bombeado y muy llovido (más difícil para encontrar un remate dañino) y encuentra la cabeza de Jonathan Martín que supera con dificultades el 1,70 pero que casi no tiene ni que levantar los pies del suelo para conectar la cabeza con el esférico. Su remate sale medio en globo en dirección a la portería y supera a nuestro portero para alojarse en las redes de la portería y colocar un alucinante 3-3 en el marcador que tres o cuatro minutos antes parecía una quimera.
De esta manera tan desastrosa y negligente terminaba un partido en el que el Pontevedra, es cierto, aprovechó en sus dos últimos goles errores graves del rival pero en el que contó con ocasiones más que de sobra para hacer más tantos evitadas por las grandes intervenciones del portero chacinero.
No es ni mucho menos fácil llegar a este campo y ponerse cero a tres arriba de manera contundente e inapelable y resulta incomprensible como se puede tirar por el sumidero una victoria a la que el equipo se había hecho más que merecedor hasta el minuto 91.
No entra en cabeza más o menos racional (al igual que sucedió en Ponferrada donde se defendió de manera penosa el segundo palo la falta que provocó nuestra derrota en la última jugada) como se pueden defender con esa parsimonia, ligereza y falta de agresividad y atención las jugadas que propician los dos últimos goles del Guijuelo.
Son muchas esta temporada las veces que nos hemos mostrado como pajes de los Reyes Magos y Papá Noel regalando goles increíbles y en momentos en los que ya nada se podía rectificar.
Toledo, Ponferradina, Deportivo B e incluso Cerceda o Talavera saben ya de la flojedad granate en los tramos finales de los partidos y su tendencia a cometer errores de parvulario que llevan a la desesperación a la afición pontevedresa pero resulta especialmente dolorosa esta situación en días como ayer en el que el Pontevedra fue mejor y debió ganar el partido sí o sí fruto de su buen trabajo hasta la llegada del descuento.
Se escapan dos dolorosísimos puntos más que aún por encima permanecerán en la “buchaca” mental de los jugadores cada vez más repleta de errores inexplicables en las que han sido incapaces de decir “ aquí estoy yo” para sacar adelante partidos que ya parecían ganados.                
La Liga sigue avanzando y con esta generosidad que desplegamos con nuestros rivales la situación no se alivia para el Pontevedra CF.
Llegan ahora dos partidos seguidos en casa frente a los dos últimos de la clasificación. Habrá que luchar contra ellos evidentemente y tratar de ganar para respirar en la tabla y no complicarnos todavía más la existencia.
Lo peor es que además de pelear y tratar de doblegar la resistencia del contrario, deberemos combatir también contra nuestra impresentable tendencia de sacar una pistola y dispararnos en el pié cuando la meta se encuentra a escasos centímetros.

Lo de ayer fue otra vez lamentable y por mucho que se intente explicar por los protagonistas no tiene justificación plausible. 

lunes, 13 de noviembre de 2017

Una nueva decepción

En los tiempos que corren no ganar a un equipo tan ramplón como por lo menos demostró ser ayer el Navalcarnero no evita que el Pontevedra CF sea despedido con una sentida ovación del Estadio Municipal de Pasarón.
Son los mismos tiempos los que permiten que tras otra segunda parte indefendible fuera de casa y la charlotada posterior con la no dimisión del entrenador, el equipo haya sido recibido con muchos más aplausos que pitos (un par de silbidos a lo sumo) y que el pequeño camino desde el túnel de vestuarios al banquillo realizado por el técnico lo hiciese éste en medio de las alabanzas y entrega de muchos de los ayer presentes en el campo.

Salió el Pontevedra tan decidido y tan alegre como en aquel partido ya de hace bastantes semanas contra el S. Sebastián de los Reyes. 
Con un novedoso sistema de 3-4-3 en ataque que se convertía en 5-4-1 con una especie de cuadrado en medio campo a la hora de defender, el equipo fue inmensamente superior a su rival en la primera mitad y solo la torpeza más infinita a la hora de definir unida a la inspiración de un portero que ayer fue lo único salvable del Navalcarnero evitaron que la "cosa" hubiera quedado finiquitada en la primera media hora de juego.
Con Añón espectacular por la derecha surtiendo de balones a Marcos Álvarez que ejercía de carrilero por dicha banda; con Alex González otra vez incisivo y peligroso por el otro lado; con el otro Alex en medio campo distribuyendo con acierto al lado de Prosi, el Pontevedra hizo el gol muy pronto y creó otras cuatro ocasiones muy buenas para hacer más (especialmente dos manifiestas) que se encontraron con los guantes o las piernas del guardameta madrileño.

En defensa, con una novedosa línea (no por ser tres los centrales) sino por ver a Kevin en esa ubicación junto a León y Bruno no se sufrió mas que en una jugada poco después de marcar en la que León despejo hacia su propia portería en jugada previamente anulada por fuera de juego.
Fue una primera parte esperanzadora, plena de ritmo y convicción granate pero en la que faltó el acierto y se empezaron a poner los cimientos del sufrimiento de la segunda.

Esa segunda mitad no empezó con la clásica "caraja" de los nuestros tras el paso de los vestuarios. Por el contrario, el Pontevedra empezó peligroso e incluso pudo logar el segundo en remate de cabeza de Bruno tras una falta bien sacada por Prosi.
Pero luego llegó un corner en contra y el clásico regalo defensivo que terminó con el gol del empate rival que no se sabe muy bien si llegó de saque directo desde la esquina o si Berrocal llegó a colaborar involuntariamente peinando el balón hacia atrás haciendo imposible la estirada de Edu.

Quedaba tiempo, más de media hora para restañar un marcador injusto hasta ese momento a todas luces.
Sin embargo, muy pronto nos dimos cuenta que el Pontevedra no podía. Faltaban fuerzas en muchos de nuestros jugadores (se corrió mucho en la primera mitad pero es verdad que parece que el físico de algunos jugadores está cogido con alfileres) y puntales del primer tiempo como Jorge, Añón o Alvarez no aparecían por parte alguna.
Luisito reaccionó con un primer cambio que pareció extraño a mucha gente (Jorge fuera y Etxaniz dentro pero no para jugar con dos puntas sino para colocar a Berrocal en una posición similar a la del ex del Alcoyano). 
El propio entrenador debió darse cuenta enseguida que ese no era el camino pues escasos minutos después retiraba al propio Berrocal para darle los primeros minutos en casa de la temporada a Iván Martín.

Pero la sensación de impotencia no cambiaba y ya se veía que solo una acción aislada podría acercarnos una victoria que en el descanso parecía casi segura.
Y esa jugada llegó gracias a la enésima internada de Alex González que fue el único que dio señales de vida ofensiva en el segundo tiempo y que desembocó tras un rebote en un lanzamiento en muy buena posición para marcar de Iván que repelió el portero y tras otro rechace en un cabezazo de Etxániz que parecía infallable pero que encontró a última hora una manopla salvadora del eficiente arquero madrileño.
Con esa jugada parecieron escaparse las últimas opciones para conseguir el triunfo. El gol de este equipo esta temporada, Añón, dejaba su sitio a poco del final a Mouriño haciendo que muchos nos preguntáramos como debe estar físicamente el extremo coruñés para no poder seguir hasta el final sobre el terreno de juego cuando es el máximo goleador del grupo I.

No muchos pero al menos este atribulado bloguero también se preguntaba el motivo de no adelantar al medio campo a un Kevin Presa que como es habitual parecía el jugador más fresco sobre el césped y que quizá desde la zona ancha hubiera podido empujar algo más al equipo en esos minutos de dudas, nervios, cansancio y rabia por no poder llevarse una victoria que nos hubiera dado más aire en la clasificación.

Al final el gol no llegó y el empate resultó inamovible.

Llevamos 15 puntos de 42 posibles y aunque suene duro e incluso decepcionante a día de hoy estamos de lleno metidos en la lucha por no bajar.
La situación es todavía más inquietante si observamos a algunos de los equipos con los que compartimos el vagón de cola y que poca gente creía que podrían viajar en él.
Ponferradina, Racing, Toledo o incluso Guijuelo (siempre muy valorado por Luisito) están ahí abajo mientras equipos llamados a sufrir desde el principio como el Adarve, el Bouzas o el Sanse transitan cómodamente por la parte medio alta de la clasificación.

Sí, es cierto. Hay muchos equipos en un pañuelo de un par de puntos y la situación a día de hoy no es desesperada ni mucho menos pero resulta evidente que si no se reacciona cuanto antes la preocupación y la inquietud que transmite la parte baja de la tabla se hará cada vez mayor y convivir con ella no es fácil ni dentro ni fuera de los terrenos de juego.

Después del partido del próximo Domingo en Guijuelo sobre el que no tengo depositadas demasiadas ilusiones por las razones ya muy comentadas en este blog, contaremos con la ventaja de jugar dos partidos seguidos en casa y además contra Segoviana y Valladolid B.
Importantísimos van a resultar también otros dos partidos seguidos como locales que jugaremos después de viajar a enfrentarnos al Adarve. En el tránsito de la primera a la segunda vuelta pasarán consecutivamente por aquí At.Madrid B y Celta B.

De la capacidad que tengamos para sacar muchos puntos en estos cuatro partidos en casa de los próximos seis estarán buena parte de las opciones de vivir una segunda vuelta más tranquila o una ronda final completamente estresante.       

lunes, 6 de noviembre de 2017

¡¡¡ SE QUEDA !!!!

Ya puede volver el color a las mejillas de los aficionados. Ya la sangre obtiene permiso para circular con normalidad por las arterias granates. Ya, en definitiva, los pulmones pontevedreses recogen aliviados de nuevo el aire para garantizar la paz y estabilidad a esos organismos que se hallaban desequilibrados desde que pasadas las dos de la tarde de ayer Luisito Miguez afirmara que se iba; que lo dejaba todo; que una vez entregado su cuerpo y su alma por la santa cruzada se reconocía muerto en la batalla cruenta a la que se enfrentaba desde hace tres años.

No es fruto de un calentón- proseguía el siempre analítico técnico granate delante de esos micrófonos que muy a menudo lo poseen. Se lo he comunicado al vestuario y a la Presidenta y Director Deportivo y no hay marcha atrás- terminaba el de Teo con una cavernosa voz de derrota inapelable.

Sin embargo, cuando todo parecía perdido para la nave granate y el hundimiento en el pozo de la historia parecía inevitable, la Presidenta comunicaba que nada más regresar a Pontevedra desde la manchega ciudad de Talavera se procedería a celebrar una Junta Extraordinaria del Consejo de Administración para analizar la decisión de Luisito.

En ese momento muchos nos agarramos a ese clavo ardiendo, a esa posibilidad que otorgaba la máxima responsable de la entidad de darle la vuelta a la situación y convencer al inigualable técnico santiagués para que reconsiderase su postura y tuviera a bien realizar el enésimo favor al Pontevedra CF y quedarse a manejar el timón de ese banquillo que con ningún otro técnico podría mantenerse firme (o mejor dicho) enderezarse otra vez para situar la nave en la trayectoria correcta.

Y sí. Efectivamente. Pasadas las doce y media de la noche saltaba la noticia de que el Consejo no aceptaba la dimisión del Luis Míguez y que por el máximo órgano rector de la institución se seguía considerando al de Teo como el hombre idóneo para dirigir desde el banquillo al Pontevedra CF.
Muchos aficionados (insomnes y en espera de las novedades sobre el particular) saltamos alborozados en ese momento en nuestros respectivos hogares ante la perspectiva de que Luisito continuara al frente de nuestras esperanzas y desvelos y ningún extraño pasase a ocupar un puesto para el que nadie está tan capacitado como él.
Se comunicó por el Consejo que a la una de la tarde del día siguiente se desarrollaría una comparecencia en la que se hablaría más extensamente sobre lo sucedido tras el partido contra el Talavera( lo que sucedió durante el mismo y la penosa segunda parte protagonizada por el equipo ya no tocaba, lo importante era confirmar que Luisito seguiría al mando).

Con el corazón en un puño esperamos a que las campanas del Santuario de la Peregrina indicaran la una de la tarde y deseamos en silencio que no se hubiera producido otro giro dramático en los acontecimientos y se confirmara la noticia de que el Domingo podríamos volver a disfrutar de la presencia de nuestro entrenador. Queríamos verle otra vez dirigir con su habitual vehemencia a sus jugadores, quitarse la chaqueta con esa contundencia tan particular o discutir apasionadamente con "Secre" cada vez que el Delegado tuviera que realizar algún movimiento con el diabólico aparatito de los cambios y el descuento.     

Y no hubo novedades.

Luisito seguiría en su cargo pues (siempre según la Presidenta) había participado activamente en cada una de las contrataciones llevadas a cabo esta temporada al igual que en las anteriores y no existe nadie mejor que él para salir de esta situación peligrosa en la que nos hemos metido.
Eso sí, la Presidenta también anunció de forma inequívoca que en Diciembre habrá novedades que costarán dinero a las arcas del club pero que se hacen imperativas dado el panorama que presenta esta plantilla confeccionada por Feáns y el propio Luisito el pasado Verano.
No se sabe cuantos abandonarán el barco. Si serán dos, tres, cuatro "o ciento y la madre" pero que cambios habrá y de sus palabras no resultó difícil colegir que no precisamente pocos. 

Así, el entrenador que nos rescató de la 3ª división tras "cuerpear" fieramente en Liga regular con escuadras como el Bertamiráns, el Silva o el R.Villalbés y "machacar" en las eliminatorias a vida o muerte al Manzanares de Ciudad Real o al siempre temible Haro (circunstancia esta, la del ascenso de 3ªa 2ªB no conseguida por nadie anteriormente en los más de 75 años de historia del club). 
Este técnico que logró jugar de forma muy meritoria un play off de ascenso a segunda (circunstancia tampoco lograda antes por ningún otro entrenador de la historia granate) continuará al frente del Pontevedra CF en una nueva demostración de sacrificio y saber estar que este atribulado bloguero espera sea apreciada por todos aquellos aficionados "tocapelotas" que no acaban de entender ni valorar suficientemente a Luisito como ese entrenador que cambió la historia de la institución de tal forma que el Pontevedra fue otro antes de su llegada y sin duda será también diferente y menos potente el día siguiente de su marcha que espero se produzca dentro de muchísimo tiempo.

A esos amargados y recalcitrantes aficionados granates que piensan de manera anticuada y "viejuna" que por encima de todo debería estar la entidad.  
Que creen que el Pontevedra CF debería estar muy por encima de cualquier jugador, entrenador, directivo o incluso máximo accionista se llame como se llame pues todos acabarán pasando mientras lo que permanece es la Institución. 
A esos, insisto, que valoran y mucho todo lo bueno que ha hecho Luisito en un momento muy complicado para el club (y saben además que la responsabilidad tanto para bien como para mal del éxito de los fichajes es compartida e incluso mayor de los miembros del Consejo con atribuciones en la parcela deportiva) pero que no comparten que el Pontevedra CF se vea envuelto en sesiones circenses y nada edificantes como la de este Domingo ...

A esos, insisto por última vez, les recuerdo una ya famosa frase del controvertido central del Barcelona y de la Selección Española de Fútbol proferida el pasado verano mientras abrazaba efusivamente al tan genial como extravagante Neymar Junior:

SE QUEDA!!! 

   

lunes, 23 de octubre de 2017

Desastre con final feliz

Se disputaba ayer la décima jornada de la Liga 17/18. 
Más de una cuarta parte de la competición ya es pasado y el Pontevedra retrocedió ayer inesperadamente varios enteros en la credibilidad que tan a duras penas había ido consiguiendo en los últimos tres o cuatro partidos jugados.
El equipo ganó y eso siempre constituye una buena noticia pero lo hizo de casualidad y siendo inferior casi todo el tiempo a un Coruxo que gozó de las suficientes ocasiones de gol para llevarse el gato al agua y que anuló el juego ofensivo granate hasta hacerlo simplemente insoportable.

Lusito sacó un equipo con las ausencias en el once titular por diferentes molestias de los dos jugadores más decisivos en ataque en lo que llevamos de temporada, Añón y Alex González, o lo que es lo mismo los únicos jugadores de esta plantilla que a día de hoy pueden desbordar por fuera y lograr superioridad en las bandas para desequilibrar a las defensas contrarias.
Sin estos dos jugadores aptos para comenzar el partido, aparecieron Marcos Alvarez por la derecha y Mouriño por la izquierda para completar el centro del campo con los ya habituales Prosi y Kevin más Jorge por delante tratando de enganchar con otra novedad en la titularidad, Berrocal.

Pronto se vio que el Pontevedra era incapaz de generar ese fútbol por las bandas. En la izquierda era imposible con un Castro cuyas características le impiden desplegarse con velocidad y sorpresa por ahí y un Mouriño que no cuenta entre sus virtudes con la de desequilibrar por banda. Por la derecha, en principio, no debería haber sido tan complicado pues tanto Miguel como Alvarez sí son hombres que cuentan con posibilidades para hacer daño en esa faceta. Sin embargo, el ex del Boiro volvió a decepcionar con su gris actuación y el lateral volvió a parecerse a ese jugador de principio de Liga que tanto nos preocupó por su descolocación y desorientación en el campo.
Como por dentro el equipo tampoco era capaz de desmadejar en ningún momento a su rival y ni Prosi, Kevin, Jorge (o Mouriño cuando se venía más al centro) eran incapaces de trenzar jugada alguna la consecuencia no fue otra que un Pontevedra impotente y completamente maniatado que enseguida empezó a sufrir los rápidos contraataques de su rival.

Porque el problema no era sólo que el equipo no carburaba en el aspecto ofensivo y se hacía pequeño entre la tupida organización defensiva verde (dicha circunstancia puede ser hasta comprensible cuando el contrario te espera en su medio campo y no se tiene el día para combinar y dotar de alegría al juego). Lo realmente preocupante era que el Coruxo salía al contragolpe y encontraba vías de agua en el sistema defensivo pontevedrés con pasmosa facilidad lo que le hizo disfrutar de hasta cinco ocasiones de gol que no encontraron feliz destino por culpa o bien de Edu Sousa o bien de la falta de puntería de los atacantes verdes.
Fue una primera mitad en la que se sufrió arriba, se sufrió atrás y se llegaba siempre tarde a los balones divididos o las segundas pelotas por estar peor colocados que el contrario y por tener menos confianza y fe a la hora de la disputa que un Coruxo que tampoco es un equipo (dicho sea de paso) que se caracteriza por obtener grandes resultados lejos de su campo.

Tras el descanso Luisito consideró que a la defensa de cinco de su rival no se le iba a hacer daño con el juego combinativo para el que al parecer no estaba predispuesta la tarde e introdujo a Etxániz y Añón en lugar de Marcos y Jorge para jugar con dos puntas claras y tratar de obtener ventaja con un juego más directo y frontal que el de la primera parte.

Lejos de funcionar los relevos, el Pontevedra volvió a mostrar su peor versión en los minutos siguientes al paso por los vestuarios. Ya es tradición que salgamos dormidos y como anestesiados tras el descanso y para no variar ayer pasó lo mismo.
Controles fáciles fallados de forma absurda, patadas al aire en vez de al balón y por supuesto gol del contrario y ocasiones para hacer el segundo. 

Esta circunstancia ya se está convirtiendo en un clásico y resulta especialmente molesto que no se logre poner a coto a tanta pasividad y falta de concentración en estos minutos.

En el día de ayer la "caraja" se extendió más tiempo y mediada la segunda parte el Coruxo volvió a fallar lo infallable o Edu a parar lo imparable hasta que el técnico de Teo decidió realizar su último cambio, Alex González por Mouriño.
Dicho cambió conllevó un cambio de sistema más radical al decidir Luisito colocar tres centrales (sumando a esa parcela a David Castro) y colocando a Alex y Miguel como carrileros largos.
Prosi y Kevin seguirían en el medio centro pero Añon pasaría a la posición de enlace con los dos delanteros que hasta ese momento seguían completamente inéditos.

Ahí sí cambio un poquito el partido. 

En ningún caso el Pontevedra arrolló o desbordo al Coruxo pero Alex "tiró" de esa chispa y velocidad que ya conocemos y creó más quebraderos de cabeza la defensa verde. El equipo arriesgó adelantando la defensa muchos metros y entre que el Coruxo no acertaba a dar ese pase que dejara sólo a un par de atacantes frente a Edu y que el Pontevedra con Añón y Alex es un equipo más peligroso en ataque, la balanza pudo por lo menos equilibrarse.

Alex pudo marcar en una volea que se le marchó fuera por poco y Añon fue objeto de un claro penalti convertido por arte de magia en falta en ataque por el colegiado. Pero poco después llegó ese empate del zurdo extremo asturiano y para completar el "suicidio" vigués ese penalti claro pero inocente que el certero " heredero" de Bonilla en ese lance, Añón, consiguió transformar para poner por delante al Pontevedra ante un incrédulo Pasarón.

Aún hubo tiempo para realizar algunas faltas absurdas en campo propio que pusieron algún susto en la grada pero el partido llegó a su final con ese 2-1 en el marcador que nos mantiene en el centro de la tabla y prolonga la racha de victorias en casa pero que vuelve a traer las dudas sobre las verdaderas posibilidades de esta plantilla. 

Ayer colectivamente estuvimos mal e insisto en que eso a veces puede pasar pero en el aspecto individual se vieron algunos detalles de varios jugadores que no invitan precisamente al optimismo.

Algunas reflexiones para terminar.

Que los únicos jugadores que hasta el momento hayan destacado realmente en ataque (a pesar de que Jorge sí ha dejado algún detalle esperanzador) sean Añón y Alex González resulta ciertamente chocante.
Que de los catorce goles a favor solo dos los han marcado alguno de los tres "9" con los que cuenta el equipo (uno Etxániz de penalti y otro Berrocal) resulta significativo.
Que ni siquiera en un día como el de ayer en el que el Pontevedra estuvo realmente atascado y colapsado por el medio no haya tenido Carlos Ramos un minuto de juego llama ciertamente la atención.

Y por último, que tener a algún jugador del filial ocupando ficha del primer equipo de manera meramente testimonial o decorativa ni creo que sea bueno para el club ni mucho menos para los chavales en cuestión.  

       

martes, 10 de octubre de 2017

Pico y pala

El tema no pintaba muy bien al principio. 

Bueno, para que engañarnos, pintaba rematadamente mal después de que el Fuenlabrada nos derrotara en la quinta jornada enviándonos a las catacumbas clasificatorias con un solo punto de quince posibles.
Tres semanas más tarde el panorama ha cambiado ostensiblemente.
 Después de que el equipo se reencontrara asimismo frente al Sanse y rompiera de una vez por todas su nefasta racha fuera de casa en Ferrol, llegaba a Pontevedra (con toda su pompa y glamour) un siempre complicado Real Madrid Castilla.

Y llegó el filial madridista a Pasarón con un equipo joven, inexperto y con mucha calidad técnica en casi todos sus jugadores, es decir, como un filial de toda la vida y no como esos sucedáneos del siglo XXI llenos de veteranos que se las saben todas y que desnaturalizan el concepto de segundo equipo de una entidad hasta el punto de que a veces es el rival el que parece bisoño y el propio filial de turno el que reúne todos los ardides posibles que ofrece el juego para sacar el resultado adelante.
            
No es, insisto, el caso del Castilla que apareció ayer en Pontevedra y que a lo largo de los primeros quince o veinte minutos de juego movió la pelota con soltura y categoría aunque sin una pizca de picante en la punta de ataque y que se fue apagando con el paso de los minutos hasta acabar totalmente controlado por un Pontevedra superior y con las ideas más claras sobre el césped.        

El conjunto granate supo aguantar el arreón inicial de los blancos sin perder la compostura sabedor que de mantenerse firme llegarían las ocasiones ante la meta rival y la posibilidad de ponerse con ventaja en el marcador.
Esas oportunidades llegaron pero no así los goles pues Añón se encontró más de una vez con el portero y Jorge envió fuera la pelota en una jugada precedida de un precioso regate con el cuerpo.

Sí llegaron esos tantos en la segunda mitad en jugadas más “sucias” que las bien trenzadas de la primera parte pero que acabaron en el fondo de la meta blanca que es a fin de cuentas de lo que se trataba.
También controló el juego el Pontevedra en esa segunda parte y no sufrió ni una sola ocasión de gol del Castilla hasta el tiempo de descuento en el que volvió a defenderse mal un saque de esquina y se permitió que un contrario rematara solo de cabeza en buena posición pero fortuna al centro de la portería en la que se encontraba Edu.

Ayer vimos un Pontevedra ordenado y trabajador en la faceta defensiva que empieza con la presión de los delanteros arriba y termina con la autoridad de León en la parte de atrás pasando por el trabajo ya habitual de Kevin Presa que volvió ayer a dar otro recital de ayudas a sus compañeros para terminar con los escasos y tímidos intentos blancos por crear peligro en el área granate.

Vimos también un Pontevedra con sus clásicos problemas a la hora de definir pero que sigue contando con un Añón eléctrico, un Jorge cada vez más asentado e importante en el equipo y a Alex González alcanzando una mayor regularidad que la temporada pasada.
Es cierto, por el contrario, que Etxániz sigue sin encontrar los caminos al gol. De su trabajo e implicación en defensa ya se ha comentado que no hay duda alguna pero en ataque se le nota con un punto de desconfianza que ayer quizá haya alcanzado Berrocal con ese tanto logrado nada más saltar al campo.

La realidad, es que el equipo va claramente a más con el paso de las jornadas tanto en el aspecto puramente físico como en el táctico.

El que esto escribe sigue pensando que la pretemporada realizada por el Pontevedra fue demasiado corta y más con todas incorporaciones que han nutrido al equipo para suplir las numerosas bajas.
Y además de ser corta se diseñó de tal manera que con escasísimos días entrenando nos encontramos jugando en Pasarón con todo un Deportivo que llegó con los titulares y que obligó desde el primer momento a varios jugadores granates a disputar demasiados minutos de juego (no olvidemos que algunos todavía no habían llegado y otros llevaban muy pocos días con el equipo).

Sea como fuere eso ya es pasado y esa pretemporada preñada de problemas en forma de lesiones de jugadores importantes ya ha terminado y es de esperar que sirva de experiencia para el futuro si es que alguien dentro de la entidad cree que algo podría haberse hecho de otra manera.

El presente lo que dice es que el Pontevedra CF a base de pico y pala está tratando de corregir su deficiente comienzo de Liga y lo está haciendo a base de victorias consecutivas y convincentes.
No es fácil ni mucho menos escapar de los puestos de abajo una vez te has sumergido en ellos hasta el mismísimo fondo pero el Pontevedra ha conseguido dar el primer paso.

Con estos nueve puntos el conjunto granate ha emergido hasta mitad de tabla pero sigue teniendo más cerca la zona de descenso que aquella de arriba que ilusiona a todo el mundo.
 Por ello es necesaria la cautela y que todo el mundo sepa que todavía quedan varias sesiones de ese pico y esa pala para salir definitivamente del lío en el que nos hemos metido y comenzar con modestia a mirar para arriba.

Toca viajar ahora a jugar contra el Rayo Majadahonda que la temporada pasada sorprendió a mucha gente clasificándose para el play off de ascenso a segunda.
Esta temporada en su feudo ha goleado al Valladolid B  (6-2) y vencido en ajustado derby al Navalcarnero (2-1). Pero ya ha mordido el polvo de la derrota en dos ocasiones y precisamente frente a equipos gallegos (1-2 frente al Coruxo y 0-1 frente al líder Fabril).

            
Allí, en el Cerro del Espino, tratará el Pontevedra de sumar su cuarta victoria seguida. Habrá que llevarse el instrumental adecuado en forma de trabajo y confianza sin olvidar esos dos utensilios que hemos venido utilizando tanto estas jornadas: el famoso pico y su inseparable pala que resultarán imprescindibles para quebrar la resistencia madrileña.                       

lunes, 2 de octubre de 2017

Por fin

Muchas veces he lamentado la desesperante fragilidad del Pontevedra CF fuera de casa.

En demasiadas ocasiones en los últimos tiempos el equipo ha venido naufragando lejos de Pasarón y escribir algún Lunes unas líneas para hablar de una victoria a domicilio parecía una auténtica quimera.

No se ganaba como visitante desde el 5 de Marzo de este año y no se hacían dos goles en casa ajena en Liga desde mediados de Diciembre de 2016.

Ayer el Pontevedra por fin derribó esa barrera que se iba haciendo cada vez más infranqueable y consiguió una victoria meritoria, trascendente y lo que es aún más importante, convincente.

El entrenador del Racing, Miguel Angel Tena, apuntó en la rueda de prensa posterior al choque la que quizá haya sido clave del partido. Decía el preparador “verde” que como no podía ser de otra manera conocían bien al Pontevedra y sabían que en juego estático era muy difícil que les hicieran daño. Sin embargo, continuaba, se equivocaron en varias ocasiones en el posicionamiento defensivo otorgando unos espacios decisivos al equipo granate que con campo para correr se hacía mucho más peligroso dada la velocidad de algunos de sus jugadores.

Y realmente eso es lo que sucedió.

A lo largo de la primera parte el Pontevedra sólo pasó algún apuro en algunas acciones bien tranzadas por el Racing sobre todo por nuestra banda derecha en la que la espalda de Miguel Angel volvió a sufrir más de la cuenta. Sin embargo, en ataque, no se conseguía generar casi nada de peligro y quien más quien menos ya pensaba en que el guión pudiera terminar con el mismo final que en tantas otras ocasiones en las que se controlaban sin demasiados problemas los partidos que luego se terminaban escapándose por cualquier desconcentración defensiva.
Pero en el tramo final de ese primer tiempo las cosas ya empezaron a cambiar a mejor. Primero por el despertar de un David Añón que tras la primera media hora de encuentro volvió a ser ese jugador punzante, incisivo y peligroso de principio de temporada. Y luego por el aprovechamiento de un lance importantísimo del juego que el conjunto granate apenas ha venido explotando en sus partidos como visitante, el contraataque.
Primero con un robo de Prosi en una acertada presión sobre la salida de pelota del rival que el propio centrocampista asturiano desaprovechó lanzando desde fuera del área cuando contaba con dos compañeros (en especial Alex González) en pintiparada posición para quedarse delante del portero ferrolano.
Y luego en la última jugada de la primera parte en la que tras un córner botado por el Racing se monta una contra en clara superioridad granate (ayer de gris y negro estrenando la segunda equipación) que se queda en agua de borrajas por un mal pase de Alex sobre Añón que sale demasiado largo y desbarata la clara opción de hacer daño.

A pesar del clásico mal comienzo del Pontevedra tras el paso por los vestuarios en los que apareció decisivo Edu Sousa para rechazar un lanzamiento de Pablo Rey que llevaba marchamo de gol, pronto aparece una jugada calcada a la última del primer tiempo en la que el Pontevedra vuelve a aprovecharse de un mal lanzamiento desde la esquina del Racing y trenza un contraataque precioso entre Añón, Jorge y Alex González que una vez plantado ante Makaay consigue batirlo con un buen lanzamiento de zurda.
En una contra de manual, con dos pases precisos, el Pontevedra había obtenido más premio que en todos esos minutos jugados (no ayer, sino tantos otros días) sin profundidad, sin intención y sin generar apenas ocasiones para marcar.
Tras el 0-1 el Pontevedra se replegó y lo hizo bien. Replegarse no es colgarse debajo del larguero y renunciar a todo lo que no sea alejar el balón de tu área de castigo sin ninguna clase contemplación. No, replegarse es permitir que el contrario adquiera la posesión del balón y tú defiendas con orden y tranquilidad acechando esa posibilidad de volver a sorprender aprovechando esos espacios que lógicamente va a tener que dejar el rival al arriesgar en busca del empate.
Y eso lo hizo ayer el Pontevedra muy bien. Ni siquiera la lesión de un Adrián León otra vez imperial atrás y que tuvo que ser sustituido por Mongil cuando todavía quedaban más de veinte minutos para el final alteró el argumento del choque. Es más, fue precisamente el central ex emeritano el que consiguió el 0-2 nada más salir al césped tras una falta sacada al segundo palo por Prosi y que fue deficiéntemente defendida por el Racing de Ferrol.

De ahí al final se controló el partido con eficacia y solo un par de lanzamientos desde la frontal del área causaron algo de inquietud, poca, al Pontevedra CF. El susto final llegó en el 89 por un error otra vez inexplicable de Prosi que cometió un penalti tan claro como absurdo que estrechó el marcador y permitió soñar al Racing en los tres minutos de prolongación decretados por el árbitro.
Es curioso lo de este jugador, Prosi, que ayer volvió a protagonizar un buen partido pero que en ocasiones comete acciones como la de ayer que afean de forma inexplicable un expediente que hasta ese momento acariciaba el notable sin problemas.
De ese tiempo de alargue de partido no puedo dejar de comentar una acción que en ese momento me pareció inexplicable. Como es lógico, tras transformar la pena máxima el Racing intentó echar el resto y conseguir el milagro del empate a dos goles. En un momento dado, el Pontevedra logra zafarse del empuje de los locales y fuerza un córner a favor cuando solo restaba un minuto y unos segundos para el final. Añón y Prosi se dirigen al semicírculo y creo que casi todos pensamos que lo sacarían en corto y buscarían dormir el partido provocando alguna falta o saque de banda en esa zona ofensiva del terreno de juego. 

Pero nada más lejos de la realidad. 
Efectivamente, Prosi saca en corto el saque de esquina pero David Añón en vez de contemporizar saca un centro hacia nadie que recoge el portero del Racing para sacar en largo y proporcionar una última opción a sus compañeros para amargarnos la fiesta.
Es un detalle, sí. Pero hay que cuidar esos detalles pues si en ese último lance nos hacen el empate nos habríamos quedado con un palmo de narices de la forma más absurda posible.       
Al final no pasó nada y el Pontevedra se hizo con una victoria merecida y en mi opinión todavía más importante que la primera lograda en casa hace ocho días ante el SS.de los Reyes. Y lo creo así porque debe significar el punto de partida para que el equipo entienda que puede ganar partidos fuera de casa con más asiduidad y que la velocidad de sus hombres ofensivos es una cualidad a explotar mucho más de lo que se ha hecho hasta este momento a domicilio.

No me gustaría terminar este escrito sin citar a David Castro. No era fácil la papeleta para el chico. A Malata es una plaza siempre complicada y tener que sustituir a un veterano como Jimmy conllevaba una evidente dificultad.

Lo cierto es que Castro cumplió con creces en la labor más importante de un jugador de retaguardia que no es otra que defender y ni siquiera una rigurosa tarjeta amarilla que vio en la primera parte fue óbice para que acabara imponiéndose a su par en la banda izquierda y completara un muy buen partido que le va a venir muy bien de cara los próximos compromisos en los que seguramente seguirá ocupando el lateral zurdo.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Reconstruyendo el fuerte

Había que ganar ya para no aumentar la presión y el hundimiento en la clasificación y se ganó.
Resultaba necesario y casi imprescindible recuperar la seguridad en Pasarón y volver a sentirse potentes en casa y se consiguió.
No era fácil afrontar el partido de ayer en las condiciones en las que llegaba el equipo. Sin victorias, con un solo punto y con la obligación casi acuciante de obtener el triunfo.
Esa hipotética tensión o preocupación que podría haber atenazado a los nuestros no apareció, sin embargo, por parte alguna.
Desde el primer instante del juego en el que Jorge ya pudo marcar al quedarse solo delante del portero tras precioso pase de Prosi, el Pontevedra cogió el partido por los cuernos y lo lidió en la primera parte con maestría a base de intensidad, gran ritmo de juego, continuidad y rápida circulación de balón.
Las ocasiones se sucedieron antes de los goles (dos de Jorge o una de León en un córner) y después de haberse obtenido el botín por partida doble (otra clarísima de Añon, Alex,  León en otro córner y Jorge otra vez).      
El Sanse que debió jugar con diez jugadores desde la jugada del penalti no sabía por donde le llegaban los tiros y recurrió al juego brusco para tratar de parar a un Pontevedra que por fin se parecía al de la temporada pasada en casa.
El principal damnificado de las patadas madrileñas no fue otro que Jimmy una de cuyas rodillas quedó maltrecha teniendo que abandonar el terreno de juego antes incluso del final del primer tiempo.

Fue un Pontevedra decidido que apareció sobre el césped con una defensa de cuatro con la importante novedad de Adrián León haciendo pareja con Goldar en la parte central de dicha defensa.
Por delante Kevin hacía pareja con Prosi, ocupando las bandas Alex González por un lado y Añón por el otro.
Jorge Hernández se situaba muy adelantado acompañando a Jon Etxániz arriba completando un dibujo muy parecido a un 4-4-2. 

Las variaciones salieron bien y Adrián León se erigió en el principal estandarte defensivo mandando atrás con jerarquía y contundencia e incluso generando mucho peligro en el balón aéreo ofensivo aprovechando el excepcional toque en ese lance del juego que posee Prosi.
Otro efecto positivo para la evolución del equipo que acarreó la posición más retrasada del ex jugador del Logroñés no fue otra que la concesión a Kevin Presa de una zona mucho más grande del centro del campo para que el de Puenteareas pudiera expresar y desarrollar todo su trabajo defensivo, sus constantes ayudas a compañeros y en suma alcanzar una de sus mejores versiones que curiosamente ya pudo verse frente al Toledo una vez que expulsado Prosi se decidió que  León retrasase su posición al centro de la defensa.

Parece evidente, por tanto, que la presencia en el medio campo de Adrián y Kevin a la vez impedía el despliegue futbolístico del canterano en la zona ancha así como nos dejaba sin un hombre importante en una zona tan comprometida como el eje defensivo.

No sé si esta opción (uno atrás y otro en el medio) tendrá continuidad en el futuro  pero por lo menos ayer sí pareció ser mucho más útil para el equipo esta alternativa que situarlos en medio campo a ambos (ya sea con doble pivote o tres en el medio) pues en ese caso acaban por solaparse y oscureciéndose entre sí en vez de lograr un mejor rendimiento.

Por fin pudo verse en casa jugando muchos minutos a Jorge Hernández. A pesar de no haberse hecho con la titularidad la temporada pasada en el Alcoyano, Jorge fue uno de los pocos de los nuevos fichajes que jugó play off de ascenso el año pasado y estaba llamado por muchos a ser uno de los importantes esta campaña en Pontevedra.

Tras diversas lesiones y problemas parece que va cogiendo ritmo y forma el mediapunta y a pesar de que ayer estuvo muy fallón en las tres ocasiones en las que se le apareció la oportunidad de hacer gol, es indudable que aporta calidad técnica al Pontevedra CF y que ayer mostró detalles que deben llevarle a convertirse en un fijo en las alineaciones del Luisito.

Para no variar, después de una primera parte muy buena y muy constante llegó el descanso y el "aplatanamiento"casi tradicional tras pasar por vestuarios. 
Esta vez se concedieron dos ocasiones de gol para que el rival pudiera meterse de nuevo en el encuentro pero una fue marrada por Mesa tras buen giro dentro del área y otra (la más clara) fue desbaratada por Edu Sousa en gran intervención.

Tras ese preocupante inicio de segundo tiempo, el Pontevedra volvió a aplomarse sobre el césped y de una manera más tranquila y controlada sometió de nuevo a su rival e incluso aumentó el marcador con un gol de rebote (por fin un rebote afortunado para nosotros y no al revés) de un Marcos Alvarez que salió al campo tras la lesión de Jimmy para ocupar el interior derecha y que al margen de esa acción pareció un poco desconectado del juego recibiendo incluso algún toque de atención del siempre vehemente Luisito Míguez.

Sería injusto no destacar en el día de ayer a David Añón. Su primera parte fue excepcional. Plena de velocidad, chispa, intención y gol. Ayer marcó otros dos (el primero de penalti tan bien lanzado como las otras dos penas máximas que ya transformó anteriormente) y pudo marcar un tercero en una jugada en la que quizá debió ceder el balón atrás para buscar un mejor remate de un compañero.
Con la lesión de Jimmy, Añón pasó a ocupar la banda izquierda y entre eso y el lógico cansancio tras su exhibición en la primera mitad su rendimiento se estabilizó aunque siguió rayando a un buen nivel.

Aquellos que leen habitualmente este blog seguro que saben ya que uno de los fichajes que más preocupación transmiten a este atribulado bloguero es el de Miguel Angel para el lateral derecho. Justo es reconocer que ayer cuajó este hombre los mejores minutos desde que es jugador del Pontevedra. Se desplegó alguna vez con peligro en ataque (de él nace el segundo gol granate ayer) y sus "veleidades" fueron mucho menores que en otras ocasiones (alguna hubo en la segunda parte que también provocó una de las broncas llamativas de su técnico que trata de estar encima de él).
Sea como fuere ayer enseñó alguna virtud por primera vez y de ello nos alegramos a la par que deseamos que su progresión continúe y pueda desaparecer las dudas sobre el lateral derecho del equipo.

Por fin se ganó y se pareció el Pontevedra al equipo fiable y mandón del año pasado en casa. Ya frente al Toledo debieron obtenerse los tres puntos y sólo nuestras facilidades defensivas lo impidieron. Ayer esa progresión clara como local pudo comprobarse siendo mucho mejores que el rival. 
Por desgracia, el Domingo que viene toca jugar fuera.

Casi con seguridad no estará Jimy y el técnico deberá buscar una solución para el lateral izquierdo. La de ayer de urgencia retrasando a Alex González salió bien y el chaval peleó y se defendió como pudo a pesar de su carácter ofensivo.

Quizá sea demasiado osado repetirlo fuera. Otras opciones serían Castro( no ha estado nada bien hasta ahora) o Bruno que no extrañará demasiado el puesto.

Hay días por delante para pensarlo y buscar la mejor alternativa posible.