lunes, 18 de septiembre de 2017

Cuando regresar de vacío ya es una costumbre

No hay por desgracia demasiadas cosas que contar cada vez que el Pontevedra vuelve a la ciudad tras haber jugado un partido como visitante.
Resulta imposible no ser repetitivo al tratar de analizar la actualidad granate tras otro desplazamiento liguero a cualquiera de los campos de la categoría.

Sólo voy a ofrecer esta vez datos. 
Datos que ponen de manifiesto que los números desde hace mucho tiempo fuera de casa no se pueden calificar con otros adjetivos que no sean penosos, lamentables e incluso impropios de una entidad como el Pontevedra CF.
Sólo voy a retrotraerme al comienzo de la temporada pasada y a los partidos de Liga (podría hacerlo hasta la segunda vuelta de la 15/16 e incluir Copa del Rey pero no lo haré).

Desde que el Pontevedra compareció en Guijuelo el primer encuentro de Liga a domicilio en la temporada 16/17 hasta este último disputado y perdido en Fuenlabrada hace dos días, los granates han efectuado veintidós desplazamientos.

De esos veintidós encuentros sólo se han ganado tres, se han empatado seis y se han perdido trece. 

De las trece derrotas, en nueve no se consiguió marcar ni un solo gol. De los seis empates, en cuatro tampoco se logró hacer gol alguno. Es decir, de esos 22 partidos jugados, en la friolera de trece el Pontevedra acabó con su casillero de goles a favor a cero.

Además, en estos veintidós partidos sólo conseguimos hacer más de un gol en dos (Aranda 0-2 y Coruxo 2-2) y jamás hemos remontado un partido que hubiéramos empezado perdiendo. Tan solo llegamos al empate en dos ocasiones (el citado encuentro frente al Coruxo y en Boiro).

Son datos que ponen de manifiesto con claridad que las tres derrotas cosechadas en Liga en esta campaña 2017/18 no pueden considerarse al margen de la trayectoria anterior del club fuera de casa y que algo grave pasa cada vez que salimos a jugar por España adelante. 
Es verdad que en ocasiones jugamos contra equipos que a día de hoy exhiben más fuerza económica que nosotros y cuentan con muy buenos equipos. Sin ir más lejos, el Fuenlabrada estaría entre esos conjuntos.
Pero no podemos engañarnos, el Cerceda no está entre esas escuadras tan poderosas y tampoco varios de los equipos con los que nos estrellamos el año pasado en el que llegamos a perder en el campo de un Somozas ya desahuciado y que llevaba muchos partidos sin ganar a nadie.

Por todo esto, lo que me resulta especialmente alucinante es que no se encuentre ni en entrenador, ni en jugadores ni en dirigentes una explicación coherente a esta retahíla de fracasos "forasteros" y lo que es todavía peor no se atisba ni de lejos un propósito de cambiar algo, de jugar de forma diferente, de buscar fórmulas que consigan que dejemos de ser una inmensa vulgaridad lejos de Pasarón.

Cuando hablo de cambios no me refiero a un relevo en el banquillo. No es misión de este bloguero pedir cambios de técnicos ni nada por el estilo. Para eso ya existen unos responsables en la entidad que conocen mucho mejor la situación interna del club y que tienen la responsabilidad de dirigir la nave como ellos crean más conveniente.

Ahora bien, una cosa es esa y otra no poner de manifiesto que esta trayectoria tiene que cambiar de manera urgente y que no se puede seguir jugando el mismo partido todas las veces que salimos a jugar fuera de casa.
La Liga pasada (a pesar que desde este blog se repitió en varias ocasiones que fuera de casa no se estaba dando la talla) se disimularon los números como visitante debido a la extraordinaria campaña jugada en casa en la que se completó una primera vuelta en Pasarón de auténtico ensueño.
Luego, cuando la Liga se apretó y llegó la presión, nuestra casi nula capacidad de puntuar fuera nos obligó a no bajar el ritmo en nuestro campo y remontadas heroicas y emocionantes como la del Tudelano o ese partido tan estresante contra el Arandina resultaron decisivos para mantener a raya a la Ponferradina y cristalizar un indudable éxito de la entidad al clasificarse para el play off cuando pocos contaban con el Pontevedra al principio de Liga.

Pero que pasará esta temporada si el equipo no logra enderezar el rumbo en casa ? Vaya por delante que creo que sí vamos a corregir la deriva en Pasarón y buena prueba de ello la tenemos en el partido disputado frente al Toledo que no se ganó por una auténtica estupidez.

Ahora bien, si nos ponemos en un escenario en el que no seamos capaces de ganar casi todos los partidos que faltan en casa (lo que no es descartable pues rachas como la del año pasado no son habituales), seguir fracasando y fracasando continuamente fuera nos coloca en una situación no ya en la que estar arriba resulte una quimera sino incluso en la que salir hacia la mitad de la tabla constituya una labor tremendamente costosa y complicada.

Por desgracia, tras la derrota en Fuenlabrada se ha vuelto a hablar de postes, presupuestos y demás historias sin hablar de lo verdaderamente importante: fútbol. ¿Cuáles son las razones futbolísticas que nos llevan a cosechar tan lastimeros resultados fuera?  ¿Se conocen dichas razones? Si se conocen, ¿se va seguir igual o se va a tratar de poner en práctica soluciones para cambiar la dinámica?    

En este clima de preocupación evidente, con el peor inicio liguero en décadas y con el entrenador en una absurda, incomprensible y caprichosa "huelga de lengua caída" permitida increíblemente por el Consejo de Administración (quizá sea por que Luisito impidió la caída del club a Regional Preferente), llegará a Pontevedra el SS. de los Reyes.

La victoria ya es urgente. La necesita el equipo como el respirar y me temo que los madrileños no vendrán a Pontevedra a repartir obsequios ni flores de primavera.
Hará falta para ganar poner los cinco sentidos que eviten los calamitosos errores que tuvimos contra el Bouzas o el Toledo. 
La afición no fallará a pesar de la tele, la clasificación y otras historias. A poco que ofrezca el equipo la gente se entregará y se ilusionará como el día del Toledo.

Lo que no me gustaría nada en absoluto es que de conseguir los tres puntos a alguno se le escape la lengua otros días reprimida y empiece a pasar facturas o a repartir carnés de pontevedrismo.

No es descartable que se apague un incendio y minutos después comience otro más potente.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Una irresponsabilidad, mucho esfuerzo físico y un error inexplicable

Se fueron para no volver otros dos puntos que jamás deberían haberse escapado.
Ya el partido agonizaba. Ya celebraba la afición el triunfo cuando una catastrófica última jugada acabó con la alegría de la gente y sustituyó bruscamente el alivio que iba a proporcionar la victoria por el morrocotudo disgusto de un empate inesperado.

Al limbo se marcharon en ese último lance dos puntos muy importantes y la confianza y seguridad que a buen seguro iba a transmitir al equipo la consecución de los primeros tres puntos.
No ha empezado bien el Pontevedra la temporada y de ello es consciente casi todo el mundo salvo algunos que confunden la crítica constructiva y la preocupación sincera con el acoso y derribo y la enmienda a la totalidad de una gestión. 
Son aquellos a los que les gustaría que los aficionados de un equipo de fútbol se limitaran a pagar el carnet o la entrada, se sentaran en las gradas de manera funcionarial y aplaudieran al final de los partidos con independencia de cual haya sido el nivel del espectáculo que acabaran de presenciar.
Son los del "o estás conmigo o estás contra mi" muy utilizado en ámbitos tan importantes como la política y que como no podía ser de otra manera trata de filtrarse en el mundo del fútbol para conseguir que la figura del otrora socio y ahora abonado se difumine de tal forma que acabe siendo un simple número para calcular las audiencias televisivas que tan millonarios hacen a cuatro individuos a los que el fútbol les importa algo parecido a un pimiento en una huerta.

Decía, en cualquier caso, que sobre la bocina tomaron las de Villadiego esos dos puntos vitales por la dichosa manía que en este inicio de campaña está adoptando el Pontevedra CF de tirarse piedras contra su propia tejado.
No podemos olvidar que el partido jugado contra el Bouzas, siendo horroroso, pudo acabar en empate si no se hubiera defendido de manera horripilante el córner del 1-2.
Que el partido del Cerceda, siendo semi horroroso, también debió acabar en tablas si no se hubieran dado las facilidades absurdas en el único gol del partido.

Habrían sido dos empates pírricos, sí, pero empates a fin de cuentas y con los tres puntos que debieron lograrse ayer posibilitarían que el equipo contase con cinco en la tabla y la situación no fuese ni mucho menos lo preocupante que resulta a día de hoy en el que nos vemos con una sola barrita en nuestro casillero de puntuación.

Ayer se volvieron a cometer errores de bulto en la segunda parte que nos condenaron y es muy difícil ganar un partido sea contra el rival que sea si no rebajamos de una vez por todas nuestra lista de obsequios para el contrario.

Frente al Toledo aprovechamos en el primer tiempo otro regalo, esta vez del árbitro, para ponernos por delante muy al principio y lo cierto es que el resto del primer tiempo no fue ni mucho menos mal jugado por los nuestros que controlaron sin demasiados problemas al equipo de Onésimo que quiso tener mucho el balón pero no supo crearle peligro a un Pontevedra que volvió a a jugar con ese sistema 4-3-3 que ya se utilizó en el campo del Cerceda.
Fue una primera parte sosa pero sin sobresaltos en la que el Pontevedra estuvo cómodo en el césped dejando mucha posesión al Toledo pero sin soportar ocasiones en contra y defendiendo bien varias jugadas a balón parado en las que el equipo verde no se mostró demasiado incisivo.

Luego llegó el caos.

El Pontevedra salió atorrijado del vestuario y el Toledo que cambió el sistema para jugar con tres centrales y adelantar a los laterales para profundizar por banda con más recorrido hizo dos goles en "un decir Jesús".
El primero entrando por nuestra banda izquierda con una facilidad pasmosa volviendo a poner de manifiesto que a la hora de defender hay veces en las que nuestros laterales sufren abducciones de naves extraterrestres.
El segundo en una jugada en la que el Toledo se plantó muy fácilmente en nuestra frontal y que culminó un jugador que ayer gustó mucho, Sergio García, con un bonito lanzamiento que cogió adelantado a Edu Sousa.
En cinco minutos, por tanto, llegó el tsunami que despertó al personal pero ya con un 1-2 en contra.

Ya despierto el Pontevedra aprovechó muy deprisa otra siesta, la que decidió cogerse el rival después de su segundo tanto. En otro "santiamén" Prosi bota un córner penosamente defendido por el equipo castellano y Bruno sin oposición cabecea para empatar. Casi sin solución de continuidad, el Toledo muestra otra vez una debilidad defensiva digna de mención y Añon se planta delante del portero que no tiene más remedio que derribarle provocando un claro penalti transformado por el propio extremo pontevedrés.

En menos de un cuarto de hora un partido que en la primera parte había transcurrido con cierta lentitud y guión plano se había vuelto loco en gran parte por el inexplicable comportamiento defensivo de los dos equipos.
Pero la tranquilidad no regresó con el 3-2 sino todo lo contrario. 
El Pontevedra que decidió seguir con el 4-3-3 (tras el empate a dos goles salió al césped Alex González por Marcos Alvarez sin trastocar el dibujo) fue incapaz de controlar el partido como lo había hecho en la primera parte y el encuentro se convirtió en un ida y vuelta que no resultaba demasiado interesante para los granates.

Sin embargo, una imprudencia notable de Prosi al realizar una entrada absurda e innecesaria volvió a alterar el guión. A resultas de la irresponsabilidad del mediocampista  que vio con justicia su segunda tarjeta amarilla, el Pontevedra por fin arrió velas, se juntó en su propio campo a defender con el mayor orden posible y tiró de casta y sufrimiento para aguantar el resultado hasta el final.

Y lo cierto es que esa fase (hasta la dichosa jugada del final) fue la mejor del equipo sobre el césped. Con el público conectado y contagiado por la lucha de los suyos el Pontevedra pudo incluso machacar el 4-2 en una jugada en la que Berrocal (que había sustituido a Etxániz) desaprovechó delante del portero.

El Toledo se volcó sobre campo granate sustituyendo incluso a dos centrales y a pesar de esa presión el Pontevedra lograba salir airoso sin conceder ocasiones claras al rival a pesar de sus constantes aproximaciones al área de Edu. Se lesionó Miguel y entró Carlos Ramos pasando Goldar a jugar en la derecha aunque algo metido al medio para proteger y defender los centros del Toledo y el partido fue agonizando en medio de las exhibiciones físicas de un Kevin Presa que cuenta con un motor privilegiado para la categoría. 

Hasta que llegó la última jugada.

El primer error lo cometimos al permitir que esa falta botada desde muy lejos por el portero fuera peinada hacia atrás por un jugador todelano que apareció solo en la frontal (realmente aparecieron dos jugadores libres) para enviar el cuero al corazón del área granate. Pero allí estaba Adrián León que se cansó durante todo el partido, primero de medio centro y tras la expulsión de central, de despejar con acierto cualquier balón que pasara por su zona. 
Pero en esta ocasión de manera inexplicable no envía la pelota al segundo anfiteatro que es lo que procedía y decide proteger el balón sin despejarlo y sin darse cuenta de la presencia de otro atacante toledano que le roba la cartera lastimosamente para hacer el tres a tres definitivo.   

La cara de estupefacción que se nos quedó a todos en Pasarón reflejaba la consternación y la decepción provocada por esta absurda jugada que tan caro nos acabó costando y que impidió la llegada de la tan ansiada primera victoria de la temporada.

Demasiados errores son los que se cometieron ayer y en el resto de los partidos que hasta ahora llevamos disputados y a resultas de ellos nos vemos muy penalizados y alojados en las últimas posiciones de la clasificación.

El equipo que tan absurdamente perdió en Cerceda pareció entrar al partido de ayer recuperado psicológicamente y dispuesto a ganar delante de su gente.
La forma en la que se produjo el empate vuelve a colocar al Pontevedra en una situación difícil no solo en la tabla sino también en ese aspecto mental.

No parece el mejor medicamento para volver a rearmarse el tener que jugar fuera de casa.

Ya he repetido en muchas ocasiones las malas vibraciones que a este bloguero le transmite el Pontevedra cada vez que juega fuera y ahora además toca hacerlo en Fuenlabrada que no es rival precisamente fácil.

Sólo espero (no es mucho, creo) que si se vuelven a dar las circunstancias de Cerceda, (es decir, incapacidad para hacer gol pero ausencia de peligro del contrario) por lo menos no se cometa el clásico error por partido que nos cueste otra derrota dolorosa.
A veces hay que ser consciente que si no se ha sido capaz de ganar a lo largo de noventa minutos por lo menos hay que evitar perder en un solo minuto concediendo regalos intolerables.   

   

lunes, 4 de septiembre de 2017

El día de la marmota

En realidad la película se estrenó en España con el título “Atrapado en el tiempo”. 
Como trama principal de su argumento el otrora “cazafantasmas” Bil Murray se convierte en meteorólogo de una cadena televisiva y acude a un pequeño pueblo de Pennsylvania para cubrir el curioso comportamiento de una marmota que es capaz de predecir cuánto tardará en llegar el final del invierno.
Una vez realizado el trabajo en compañía de su equipo se ve obligado a pasar la noche en el pueblo debido a una tormenta de nieve pero cuando por la mañana suena el despertador y comienza la jornada se da cuenta que está viviendo de nuevo “el día de la marmota” circunstancia que se repetirá en múltiples ocasiones.

Dejando al margen las peripecias que a partir de ese momento vivirá Murray en esa película rodada en 1993, me gustaría llamar la atención de un fenómeno muy parecido que está teniendo lugar en el panorama futbolístico de nuestra ciudad.

Y es que desde hace ya demasiado tiempo cada vez que el Pontevedra CF disputa un partido fuera de su estadio parece que el tiempo se difumina y no tenemos más remedio que asistir “al partido de la marmota” cuyas circunstancias se repiten una y otra vez sin que nadie pueda poner freno a tal pintoresco acontecimiento.

Así, en Cerceda, el Pontevedra CF volvió a jugar un partido prácticamente idéntico a los que viene protagonizando como visitante desde hace ya muchos meses.
Salida optimista con diez o quince minutos tocando la pelota con bastante fluidez y algo de intención (aunque sin profundidad) y progresiva desaparición posterior hasta que el partido termina en el mejor de los casos entre bostezos con el empate sin goles o como en la mayoría de ocasiones con el tradicional despiste defensivo que termina en el gol del equipo local que acaba por llevarse los puntos ante la impotencia granate a la hora de mostrarse fiable y consistente lejos de Pasarón.

No es por tanto este fracaso continuo cada vez que cogemos la carretera algo propio y exclusivo de esta temporada que de forma tan penosa hemos comenzado sino que es una losa que venimos arrastrando desde hace tiempo y que arroja datos tan significativos como el hecho de que nuestra última victoria a domicilio data del pasado día 5 de Marzo en Villaviciosa gracias a un gol en las postrimerías de aquel partido logrado por Barco o el más sangrante todavía que indica que de las últimas 21 salidas ligueras se ha ganado únicamente en tres ocasiones.

Ayer el equipo volvió a perder un partido en el que no mereció el castigo de la derrota pero en el que tampoco hizo demasiados méritos ofensivos para acabar ganando. Una ocasión en un balón parado en la primera mitad y una doble oportunidad en la misma jugada casi al final cuando ya se perdía el choque no es bagaje suficiente como para salir satisfechos de otro encuentro jugado contra un recién ascendido que supo que saldría en 2ªB ya entrado el mes de Julio y que cuenta (como nosotros) con muchas incorporaciones nuevas, lo que no fue óbice para que ellos sí planeasen primero y ejecutasen después un diseño de partido que al fin a la postre acabó por darles un afortunado triunfo.
Escuchamos después argumentos ya repetidos que no van al fondo de la cuestión. Oímos que no se mereció perder  (es cierto, pero tampoco ganar) o que el único que “propuso” algo fue el Pontevedra ante la racanería del contrario.

En ese punto ya no estoy tan de acuerdo.

Querer la pelota, moverla y sobarla horizontalmente y sin hacer realmente daño al rival es una propuesta, sí. Pero esperar atrás, no conceder apenas ocasiones y ser conscientes de que el rival va terminar por equivocarse en algún lance en el que se le podrá dar “matarile” también lo es y con las armas con las que cuenta el equipo coruñés por mucho acuerdo de colaboración que tenga con el CD Lugo me parece una opción inteligente sobre todo si enfrente está un equipo plano, sin ideas ofensivas y propenso a mandar algún obsequio defensivo a su contrincante a lo largo de los noventa minutos.
Por eso, siendo preocupante (que lo es y mucho) haber caído derrotados en los tres partidos jugados fuera contando el de Copa, es todavía mucho más peligroso el darnos cuenta de que esto no es algo novedoso sino que se arrastra desde hace mucho más tiempo y que catorce fichajes después no se ha logrado corregir esta lamentable deriva como visitante.

La situación esta temporada es a día de hoy más desesperanzadora (el Pontevedra es colista en estos momentos de la tabla) debido a que el fortín de Pasarón ha saltado por los aires a las primeras de cambio. La derrota ante el Rápido (debida sobre todo como ya se dijo a nuestros propios errores) ha propiciado que nos veamos últimos en la clasificación y sin poder aferrarnos a la tabla de salvación del año pasado que no era otra que nuestra fenomenal y extraordinaria temporada en casa.

Igual que hace siete días el que esto escribe opinaba que no se podían hacer discursos extremadamente derrotistas o alarmantes en la segunda jornada, tampoco tras la tercera debemos sacar la conclusión de que “nos vamos de cabeza a tercera” o que esta campaña ya no tiene solución.
Pero lo cierto es que resulta frustrante ver al equipo fuera de casa jugar siempre “el partido de la marmota” y de no variar ese rumbo (que sí es urgentísimo cambiar) sí podríamos entrar en muchos problemas clasificatorios si en casa no convertimos Pasaron en la fortaleza de la temporada pasada.

Supongo que los máximos responsables de la entidad o no dirán nada esta semana o apelarán a la calma y la tranquilidad como mejores lenitivos para la situación pero no deberían olvidar los responsables de la gestión del club que sea cual sea la situación económica de la institución el Pontevedra CF sigue siendo el Pontevedra CF y las exigencias de este escudo y esta camiseta son extraordinariamente mayores que las del Bouzas o el Cerceda y no estaría de más un toque de atención  “a los de abajo” para tratar de reaccionar ahora que aún estamos a tiempo y no tener que lamentarse después cuando quizá el remedio no sea tan sencillo de encontrar.              

lunes, 28 de agosto de 2017

Bajonazo veraniego con un punto navideño

El pasado Sábado no nos venció un gran equipo. No pasó por Pontevedra un rival superior que nos aventaje en presupuesto ni cuente con más medios para afrontar la temporada que nosotros.
Nos ganó un conjunto que alineó de delantero a un jugador desechado por la entidad granate y otros dos hombres de refresco igualmente descartados no hace demasiado por la comisión deportiva pontevedresa ante la necesidad de dotar de mayor nivel al colectivo.

Sí nos derrotó, por contra, un equipo de fútbol ordenado que intentó no cometer demasiados errores graves y que supo leer el deficiente sistema defensivo local especialmente en la primera parte para hacer toda la sangre posible además de aprovechar las insoportables negligencias defensivas en el balón parado del Pontevedra CF.
Por tanto, el Sábado se llevó los puntos de nuestro Estadio un equipo humilde y bien trabajado pero al que el Pontevedra debería ganar nueve de cada diez partidos en Pasarón y con cierta comodidad.

Pero si eso no fue así, si el Pontevedra sucumbió ante el Bouzas, no fue por otra razón que el lamentable partido disputado por los nuestros que concedió como ya ocurrió en Vigo hace ocho días los regalos necesarios para salir con la cabeza gacha del Estadio Municipal de Pasarón.

No es este un artículo en el que se vaya a argumentar que todo está perdido y que la posibilidad de acceder otra temporada a los puestos de privilegio se haya esfumado para siempre. 
Sería absurdo en el mes de Agosto sacar lecturas tan exageradas cuando el guión de casi toda la temporada 17/18 está por escribirse.
Pero sí es un escrito en el que se hablará de los tremendos errores cometidos tanto en el plano colectivo como en el individual así como de algunas notas (pocas, eso sí) positivas que dejó el partido.
Vamos a empezar por esos detalles alentadores para que aquellos que no quieran sumergirse en el océano de fallos cometidos el Sábado puedan dejar de leer estas líneas un poco antes.
Y es que como puntos esperanzadores cara el futuro desde el punto de vista individual el encuentro dejó la impronta de un Prosi letal a la hora de golpear la pelota y que dio una exhibición magistral en cinco minutos de como se debe acometer el golpeo del esférico.
Primero en una falta en la que con el exterior del pie y en una parábola imposible estrelló el balón en el larguero de la portería viguesa; luego en un corner que envió cerrado para estampar la pelota en una de las crucetas de la portería y finalmente recogiendo un rechace defensivo en las inmediaciones de la frontal del área para conectar un zurdazo que casi derriba otra vez el larguero del arco visitante.
En esos cinco minutos de "ciclón Prosi", el asturiano enseñó su principal virtud futbolística que no es otra que dominar como los ángeles el golpeo del cuero con todas las posibilidades que eso acarrea para el equipo cada vez que alguna falta deba lanzarse en las proximidades del área rival.

Al margen de la actuación del medio asturiano que salió al partido tras el descanso, dejó igualmente buen sabor de boca en los pocos minutos que disputó el gallego Marcos Alvarez. El ex boirense demostró chispa y velocidad por banda derecha que le pueden venir realmente bien al equipo a lo largo de la competición.

Me gustaría reseñar más detalles interesantes del partido pero realmente no existieron.

Lo que sí existió fue un atolondramiento general y colectivo a la hora de defender sobre todo en la primera parte.
Con ese sistema 3-4-1-2, el equipo se partía constantemente y resultaba muy preocupante observar cada vez que se perdía la pelota como los tres centrales reculaban y el resto del equipo tardaba en bajar con lo que un espacio enorme se abría en nuestro propio campo para que los jugadores rivales campasen a sus anchas.    
Además, el Bouzas fue inteligente y ocupó en muchas ocasiones los agujeros evidentes que se abrían en la defensa granate en ambas bandas pues a ellas no llegaban los centrales y nunca aparecían los "carrileros".
Ya en la primera parte, además, cada vez que un corner o una falta lateral se lanzaba sobre nuestra portería la sensación de inseguridad era palpable y de ahí llegó el 0-1 en una jugada preñada de despejes penosos que propiciaron que un atacante contrario se quedara delante del Edu para fusilarlo a placer.

Tuvimos suerte y sin solución de continuidad apareció el penalti que nos dio el empate y a renglón seguido Etxániz tuvo el segundo en una ocasión clara que desaprovechó pero lo cierto es que el partido se encaminó hacia el descanso sin que el Pontevedra consiguiera tomar el control del choque en ningún momento y dando sensación de vulnerabilidad y desconcierto.
Es muy importante destacar que los jugadores destacados o por lo menos que mantuvieron algo el tipo en esa primera parte no fueron otros que Alex Fernández, Mouriño, Añón o Kevin, es decir, los del año pasado con la particularidad de que algunos de ellos eran hace poco suplentes o muy suplentes.
De los nuevos llamó la atención la pésima primera parte de Carlos Ramos que no apareció en momento alguno y el desastre de los carileros Castro y Miguel siendo más preocupante la actuación del segundo pues es el único lateral derecho de la plantilla. 

Con el cambio de dibujo tras el descanso (4-1-4-1, con Kevin de ancla en el medio y Alex Fernández y Prosi por delante junto a Mouriño en la izquierda y Añón en la derecha) es verdad que el equipo pareció sufrir algo menos en defensa (al margen del balón parado que acabó condenándonos) pero no fuimos capaces de dotar al juego de la continuidad necesaria para desarbolar la resistencia planteada por el Bouzas.
Sólo en esos cinco minutos de Prosi ya citados y en una ocasión maravillosa de Alex González que había salido al campo sustituyendo a Mouriño se dio sensación de peligro y bien se habría incluso podido ganar de haber convertido alguno de esos lanzamientos.
Despúes, Luisito sacó a Marcos Alvarez (que ya se ha dicho dejó detalles) por Bruno pero eso motivo que Kevin pasara al centro de la defensa y Prosi ocupara una posición más retrasada con lo que el foco de más peligro creado por el Pontevedra, los tiros de Prosi, se acabó por extinguir por completo.

Pero he aquí que el partido todavía tenía guardada la sorpresa final, esa que hace que enarbolar los colores granates siga siendo un orgullo pero también una oda a la paciencia infinita.
Corner en el minuto 80 a favor del Bouzas y un central (el más alto del rival) aparece de manera incomprensible y lamentable solo en el primer palo sin nadie que le moleste ni un poquito para marcar el 1-2 y machacar de raíz la renovada ilusión granate. 

De ahí al final solo hubo impotencia, nervios e incapacidad para siquiera volver a nivelar un choque que terminó por escaparse de manera lastimosa y frustrante.

Como ya se ha escrito, que da toda la Liga por delante y nada, absolutamente nada, está perdido pero la imagen ofrecida el Sábado dista mucho de la que esperábamos no por manifestar el equipo defectos en la conjunción de los jugadores pues es verdad que ha llegado mucha gente nueva sino por la "empanada" intolerable en defensa y la incapacidad mostrada para controlar minimamente el partido.

Aquellos que argumenten que había bajas importantes tienen razón. Faltaban algunos hombres y por lo menos tres de ellos han venido aquí a jugar muchos minutos ( por lo visto el otro día la baja de Jimmy es dramática y la ausencia de un lateral derecho alternativo también) pero ni eso puede servir de excusa para la comisión de errores de tal calibre que cuestan puntos muy valiosos que jamás retornarán al petate granate.

Llega la Copa en solo dos días y luego otro derby liguero en Cerceda.

Haría bien el equipo en concienciarse en que lo primero que se necesita es cerrar la bolsa de regalos de los Reyes Magos para a partir de ahí crecerse y salir hacia arriba a otras latitudes clasificatorias más acordes con lo que se nos ha vendido.
Y estaría bien que lo hicieran pronto. Antes de que esos nervios que se atisbaron el Sábado se multipliquen exponencialmente y alcanzar la superficie resulte mucho más complicado.
  


sábado, 19 de agosto de 2017

De goleadores sin gol, domiciliaciones sin cobro y una Liga que comienza

Cuando la difícil tarde del Jueves pasado el Pontevedra CF hizo pública la incorporación del delantero centro Iván Martín muchos creímos que por fin se había desentrañado "el misterio del delantero perdido" y que la plantilla quedaba cerrada hasta el próximo mercado invernal.

No tardamos mucho en darnos cuenta de que ese misterio sólo quedaba resuelto en parte pues medios habitualmente bien informados de la actualidad granate aseguraban que el atacante sevillano no iba a ser el último jugador en llegar y que la entidad seguía buscando otro jugador ofensivo para completar el grupo.
Lo cierto es que el jugador ya fichado y que entrena desde ayer a las  órdenes de Luisito es un punta de 22 años que ocupará plaza de sub-23, de 1,83 m. de altura y que la temporada pasada estuvo enrolado en las filas del Valladolid B, equipo en el cual disputó veintiún partidos como titular haciendo dos goles.
No son cifras como puede observarse muy alentadoras para aquellos que esperaban que ese delantero que faltaba por venir transmitiese esa ilusión previamente anunciada por el club en torno a los últimos fichajes y que no ha aparecido por parte alguna.   
Sí es cierto que este jugador en la 15/16 formó parte de la plantilla de un gran Tudelano que se clasificó con holgura para el play off y dejó una gran impresión en el grupo I de la categoría. Iván en el equipo de Tudela no era titular aunque logró siete goles que contribuyeron a la buena clasificación ese año del equipo blanquinegro.
Algunas opiniones de gente que conoce más al jugador hablan de que es poseedor de muy buenas condiciones para destacar en el fútbol pero terminan su exposición con la coletilla "pero con un carácter algo fuerte que impidió que se adaptase al filial pucelano ".

Antes de que salgan (tienen derecho a ello, por supuesto) los que siempre se muestran reacios a criticar casi nada de lo que hace la entidad y consideran casi una afrenta valorar apriori las sensaciones que dejan ciertas incorporaciones, resulta imperativo aclarar que desde este blog se le desea a Iván Martín y a todos los jugadores del Pontevedra la mejor de las suertes para este campeonato que tan cerca está de empezar ya que su éxitos colectivos serán los éxitos del equipo al que queremos y apoyamos. 
Ahora bien, no escribir o decir que este bloguero sintió cierta decepción al conocer el nombre del "9" no sería ser justo con lo que sentí al conocer la noticia después de se haya estado buscando un delantero durante semanas y semanas de mercado veraniego.

Pero he aquí que poco después del fichaje ya saltó la noticia de que la plantilla no quedaba cerrada y que se espera todavía la incorporación de una pieza ofensiva más. 
Algunas fuentes incluso estiman que no tendría que ser necesariamente un ariete puro sino un jugador de vocación atacante y otra vez se nos vuelve a decir con galones para marcar diferencias en el área rival.
Habrá que esperar acontecimientos.

Desde hace mucho tiempo hay algunas cuestiones digamos administrativas del funcionamiento del club con relación a la gestión de los abonos que me resultan del todo curiosas.

Me gustaría en este momento hablar de aquellos socios que optan con la autorización del club por domiciliar cada año el pago de sus carnés.
Tengo familiares directos que prefieren esta alternativa para renovar el abono y me resulta ampliamente desconcertante como cada temporada alguno de ellos tiene casi que "pedirle por favor" al club que proceda al cobro de dicho abono una vez la temporada se echaba encima y ni el cobro ni la entrega del documento se habían producido.
Es posible que exista alguna razón de peso que obliga a la entidad a obrar de esta manera pero reconozco que resulta difícil de entender como con las dificultades económicas que por desgracia tiene el Pontevedra no se idea un mecanismo por el que los abonos domiciliados se cobren con el suficiente adelanto como para no tener a algunos socios pendientes de dicho cobro a última hora, no ya sólo por su tranquilidad sino también por la necesidad que en teoría deberían tener las arcas del club de verse en estas fechas algo más llenas por este concepto. 

Sea como fuere, la temporada oficial empieza tan solo en unas horas y el Pontevedra CF afrontará manaña por la mañana su primer duelo en el campo del Celta B.

Como ya ocurrió la temporada pasada los objetivos del club no están del todo claros si atendemos a la a las diferentes declaraciones salidas de miembros de la propia entidad.
Si nos fijamos en la que debería tener más valor, la vertida por el responsable deportivo del club, el Pontevedra intentará repetir la clasificación de la pasada campaña aún siendo conscientes de la tremenda dificultad de la tarea y de que el play off sigue sin ser este año una obligación para el equipo. 
En cambio, hace apenas unos días, algunos miembros "veteranos" de la plantilla hablaban de permanecer primero y luego ya se vería con lo que el abanico de posibilidades es tan largo como el trecho que discurre entre la parte baja de la tabla a la alta de la clasificación.

No estaría mal (pues la masa social debería tener derecho a ello) que en poco tiempo se aclarasen las aspiraciones y supiéramos realmente que es lo que se le puede exigir a este equipo tan remozado.

La primera parada en Vigo no tendrá a Luisito como protagonista principal del banquillo granate por acarrear dos partidos de sanción de la temporada anterior pero a buen seguro el incombustible técnico se las arreglará para estar lo más encima posible de sus jugadores.
Ojalá el equipo desde la primera visita muestre fortaleza lejos de Pasarón y rectifique la errática trayectoria fuera que se tuvo la temporada pasada.

Ahora bien, lo primero que el Pontevedra debería enseñar en Barreiro es lo que precísamente contra este equipo no se mostró la temporada pasada, es decir, que los partidos contra el Celta no son partidos cualquiera y en ellos el Pontevedra debe demostrarle a su gente que es consciente de la importancia del choque y que no es lo mismo perder contra este equipo que contra otro del grupo.



  

viernes, 4 de agosto de 2017

A vueltas con el "9" mientras avanza la pretemporada

Jugó el conjunto granate el "Ciudad de Pontevedra" y lo perdió frente al Sporting de Gijón por un gol a tres.
Como ya se ha dicho en otras entradas del blog, esta pretemporada los dos trofeos de "casa" han llegado muy temprano (apenas cuando el equipo acumula quince días de trabajo) y cualquier valoración resulta todavía más aventurada de lo que ya de por sí lo sería la efectuada un par de semanas más adelante.
Lo que sí se pude comentar es que Luisito ya ha ensayado frente al equipo asturiano su famoso esquema de tres centrales con los laterales muy adelantados al medio campo, disposición táctica que mantuvo hasta el triple cambio efectuado a mediados de la segunda mitad en la que se volvió a jugar con cuatro atrás (otra vez con Goldar de lateral derecho).
El equipo estuvo bastante desangelado y largo sobre todo en la primera media hora en la que destacó sobremanera un Edu que con tres buenas intervenciones evitó que el marcador quedase desnivelado muy rápidamente. 
Tras el 0-1, el Pontevedra reaccionó y pareció conectarse más al choque e incluso logró el empate en una acción meritoria de Jorge Hernández tanto en un control orientado precioso que le dio ventaja frente al defensa como en el remate con la pierna izquierda que mandó la pelota justo al palo derecho de la portería asturiana.
Este jugador, Jorge Hernández, mezcla detalles de esa calidad con otros más desconcertantes como cuando conduce más de lo debido la pelota en las cercanías del área contraria en vez de buscar el pase que muchas veces parece claro.
Si hablamos de otras nuevas incorporaciones, bastante decepcionante resultó el partido de Adrían León al que se le ve más justo físicamente que a otros compañeros aunque en su descargo hay que decir que con el esquema de juego utilizado en la primera parte muchas veces se encontraba demasiado solo en la parcela ancha del terreno de juego siendo desbordado con facilidad por los jugadores rivales.
No puedo dejar de citar a Miguel Angel Muñoz pues parece (según algunas opiniones que pude recabar en la grada) contar con el beneplácito de muchos aficionados granates cuando lo cierto es que hasta este momento lo que a este atribulado bloguero le ha parecido es que pierde su posición defensiva en muchas ocasiones y en ataque (a pesar de dejar entrever fuerza más que suficiente) utiliza su energía de manera alocada y sin demasiado control.
No obstante, es muy pronto todavía para sacar conclusiones individuales de los nuevos fichajes y es de esperar que el equipo crezca tanto como grupo como en  sus actuaciones individuales.

El partido acabó perdiéndose en la segunda parte más por regalos propios que aciertos ajenos. El 1-2 llegó en una desatención defensiva tremenda tras el saque de una falta y el 1-3 tras un error del portero suplente Anxo.
Debutó Marcos Alvarez jugando unos veinticinco minutos sin demasiado acierto y en los últimos minutos Mouriño pudo recortar la diferencia con un disparo que se fue rozando uno de los palos dela portería sportinguista.
Al final el trofeo fue a parar a manos de un Sporting de Gijón que buscará esta próxima campaña recuperar la primera división perdida


Lo que parece que va para largo es la contratación de ese delantero centro que en teoría va a llegar a Pasaron a tratar de marcar diferencias.
En estos últimos días han sonado nombres ilusionantes como el jugador del Albacete Isaac Aketxe que finalmente parece que acabará cedido en Cartagena con otros no tan esperanzadores como el veterano Diego Cascón que anda todavía sin equipo.
También ha sonado Carlos Fernández que ha disputado la temporada pasada con el sorprendente Villanovense e incluso Borjas Martín que reciéntemente ha rescindido con el Sabadell y sobre cuyo regreso a Pontevedra se ha especulado.
Pero lo cierto es que el Pontevedra se sigue tomando con calma esta última pero clave incorporación y este atribulado bloguero espera que por mucho que se tarde se acierte en el hombre elegido pues sólo con Etxániz como delantero de referencia es muy complicado afrontar una temporada.

Algunos nombres interesantes todavía quedan sin decidir su futuro como el catalán Boris Garros que tan buena temporada hizo en el Gavá el pasado año.
No podemos descartar tampoco que el Pontevedra esté buscando una cesión de un equipo de superior categoría como ya hizo con el Lugo y Mario Barco en la temporada pasada.

Mi impresión es que se necesita y mucho otro ariete en condiciones para disputar esta Liga cuyo comienzo se acerca cada vez más y a pesar de la confianza que Feáns deposita en la calidad de Etxániz para soportar el juego ofensivo del Pontevedra, lo cierto es que muchos de los aficionados granates pensamos en el momento de conocer el fichaje del delantero vasco que este iba a ser el acompañante del delantero referencia de la plantilla.

A estas alturas por lo menos el que esto escribe ya no tiene tan clara esta circunstancia...  
   

miércoles, 26 de julio de 2017

Sesión de tortura previsible y posiblemente evitable

Que los jugadores del Pontevedra CF iban a pasar por una dolorosa visita al dentista lo supimos casi todos al comprobar el rival y la fecha de nuestro trofeo veraniego más señero.

El equipo comenzó sus sesiones de entrenamiento el día 17 de Julio por lo que el encuentro se jugaría sólo ocho días después del inicio de la pretemporada y para más INRI contra un equipo de primera división que acumulaba ya bastantes más jornadas de trabajo y número de partidos amistosos disputados.
Que el trofeo Luis Otero es merecedor de un rival potente y atrayente para la gente está fuera de toda duda y que las opciones que un Deportivo puede proporcionar sobre las fechas de su calendario son muy limitadas también pero lo que resulta igualmente indubitado es que el Pontevedra CF no estaba en las mínimas condiciones exigibles como para afrontar un compromiso como este por muy amistoso que fuera.
Tradicionalmente (el año pasado sin ir más lejos en el que se jugó frente al Lugo el día 13 de Agosto) el Luis Otero servía o sirve para que los aficionados granates comprueben el estado de su plantilla poco antes del comienzo del campeonato liguero y se puedan extraer algunas conclusiones por pequeñas que estas sean sobre el rendimiento colectivo e individual de los jugadores una vez la pretemporada estuviera acariciando su final.

Lo cierto es que este año no ha sido así y por ello dichas conclusiones respecto a nuestro equipo resultan imposibles pues estarían llenas de injusticia dado el lógico estado físico de unos jugadores que trataron de mantener la cara a duras penas durante los noventa minutos de juego.
No olvidemos que el Deportivo alineó de entrada a un "once" que bien pudiera empezar como titular la Liga de Primera División y que no hizo cambio alguno (al margen del obligado por lesión de Andone) hasta el minuto setenta y tres de partido.

Ante este panorama tan dificil y complicado para los nuestros, al menos los aficionados deportivistas que en buen número se reunieron ayer en el ex vetusto (supongo que dejando algo de dinero para las depauperadas arcas granates) sí pudieron disfrutar con el paseo triunfal de su equipo y de la actuación de sus nuevos jugadores entre los que destacó poderosamente un Valverde que tiene una "pinta" maravillosa.
Sea como fuere, el Pontevedra CF no disputó una mala primera parte en la que salieron los siete jugadores que permanecen de la temporada pasada más Goldar, Miguel, Castro y Echániz.

Sólo un error individual grave propició que el Deportivo se adelantara en el marcador (luego Bakkali puso el segundo protagonizando una definición preciosa) e incluso se tiraron dos o tres "contras" con peligro y vistosidad (casi todas ellas con Alex González de protagonista) que si bien no encontraron remate final si provocaron las ovaciones del público asistente.

La segunda parte tuvo menos historia aunque si merece la pena constatar algunos apuntes.
El primero es que Miguel Angel Muñoz se quedó en el descanso en el vestuario y ante tal circunstancia fue Goldar y no Mongil (que actuó de central) quien ocupó la demarcación de lateral derecho. Esto podría resultar interesante para ir conociendo cual es la opción elegida por Luisito cada vez que falte el presunto titular, Miguel Muñoz, en esa banda derecha defensiva.

Otra circunstancia llamativa (que no creo que haya sido del agrado del entrenador y que indudablemente ha acarreado riesgos dada la fecha en la que estamos)
 es que ha habido jugadores que disputaron ayer muchísimos minutos de juego.
La "palma" se la llevaron Alex González (junto a Kevin el más destacado) y Bruno que jugaron todo el partido. Goldar y Echániz protagonizaron más de 70 minutos y Kevin Presa alrededor de 65.

Sobre los nuevos (estaban todos menos Marcos Alvarez con molestias) hay que insistir otra vez que no sería demasiado justo ni posiblemente objetivo hacer ninguna apreciación dado el entorno y las circunstancias en las que se ha jugado este partido y será tras el Ciudad de Pontevedra el día 2 de Agosto (muy tempranero también de todas formas) cuando este atribulado bloguero se atreverá a deslizar siquiera alguna pincelada sobre las nuevas incorporaciones.

No obstante, y como quiera que en este blog todavía no se había hablado sobre el último fichaje conocido, Prosi, bueno es decir alguna cosa sobre esta incorporación.
La verdad es que una vez fichado y visionada la foto del jugador en el twitter oficial del club lo primero que se me vino a la mente es que el chaval es clavadito a Kiko Veneno (el de Volando Voy, volando vengo, entre otras canciones) pero anécdota aparte parece que este jugador (si las lesiones le respetan) podrá dotar al centro del campo pontevedrés de capacidad técnica y visión de juego que falta nos va a hacer amén de encargarse del balón parado del que dicen es un virtuoso.
Lo cierto es que la temporada pasada actuó en 30 partidos con el Real Burgos y desde la ciudad castellana lo que se apunta es que su categoría es incuestionable pero que su fragilidad a veces también resulta llamativa.

Del ansiado delantero centro todavía no hay noticias y lo  que es peor ayer el entrenador tras el partido volvió a dejar claro que el Pontevedra no aspira ni a primeras ni a segundas ni a terceras espadas por lo que aquellos que todavía piensan (este bloguero ya se ha bajado de ese carro) que vendrá alguien importante no estarán demasiado tranquilos.
También se conoció tras el choque que un jugador importante del Pontevedra, Kevin Presa, tiene una oferta de un club andaluz de segunda división y aunque Luisito afirmó que no había nada de nada lo cierto es que cuando el río suena es que algo de agua lleva por lo que habrá que estar atentos a tal circunstancia que de cristalizar dejaría a la entidad sin uno de sus mejores efectivos.

A punto de terminar este artículo se ha dado a conocer de manera oficial el calendario de Liga 17/18.

Empezaremos con tres derbis. 

Primero en Barreiro contra el Celta B donde empezaremos el campeonato. Luego nos visitará el Bouzas y viajaremos a Cerceda en la tercera jornada.
En la cuarta será el Toledo quien llegue a Pasarón.
Como curiosidad, la última jornada de Liga la disputaremos fuera frente al Atlético de Madrid B.

La pretemporada sigue su curso y es de esperar que poco a poco la plantilla afine su estado físico y las exigentes directrices tácticas de un Luisito que acostumbra a "machacar"dicho en el buen sentido a sus hombres con este trabajo.
El 29 de Julio se jugará un triangular con Arosa y Coruxo en Moraña y el día 2 de Agosto es posible que en Pasarón frente al Sporting puedan empezarse a verse cosas cara a la temporada que viene.