martes, 10 de octubre de 2017

Pico y pala

El tema no pintaba muy bien al principio. 

Bueno, para que engañarnos, pintaba rematadamente mal después de que el Fuenlabrada nos derrotara en la quinta jornada enviándonos a las catacumbas clasificatorias con un solo punto de quince posibles.
Tres semanas más tarde el panorama ha cambiado ostensiblemente.
 Después de que el equipo se reencontrara asimismo frente al Sanse y rompiera de una vez por todas su nefasta racha fuera de casa en Ferrol, llegaba a Pontevedra (con toda su pompa y glamour) un siempre complicado Real Madrid Castilla.

Y llegó el filial madridista a Pasarón con un equipo joven, inexperto y con mucha calidad técnica en casi todos sus jugadores, es decir, como un filial de toda la vida y no como esos sucedáneos del siglo XXI llenos de veteranos que se las saben todas y que desnaturalizan el concepto de segundo equipo de una entidad hasta el punto de que a veces es el rival el que parece bisoño y el propio filial de turno el que reúne todos los ardides posibles que ofrece el juego para sacar el resultado adelante.
            
No es, insisto, el caso del Castilla que apareció ayer en Pontevedra y que a lo largo de los primeros quince o veinte minutos de juego movió la pelota con soltura y categoría aunque sin una pizca de picante en la punta de ataque y que se fue apagando con el paso de los minutos hasta acabar totalmente controlado por un Pontevedra superior y con las ideas más claras sobre el césped.        

El conjunto granate supo aguantar el arreón inicial de los blancos sin perder la compostura sabedor que de mantenerse firme llegarían las ocasiones ante la meta rival y la posibilidad de ponerse con ventaja en el marcador.
Esas oportunidades llegaron pero no así los goles pues Añón se encontró más de una vez con el portero y Jorge envió fuera la pelota en una jugada precedida de un precioso regate con el cuerpo.

Sí llegaron esos tantos en la segunda mitad en jugadas más “sucias” que las bien trenzadas de la primera parte pero que acabaron en el fondo de la meta blanca que es a fin de cuentas de lo que se trataba.
También controló el juego el Pontevedra en esa segunda parte y no sufrió ni una sola ocasión de gol del Castilla hasta el tiempo de descuento en el que volvió a defenderse mal un saque de esquina y se permitió que un contrario rematara solo de cabeza en buena posición pero fortuna al centro de la portería en la que se encontraba Edu.

Ayer vimos un Pontevedra ordenado y trabajador en la faceta defensiva que empieza con la presión de los delanteros arriba y termina con la autoridad de León en la parte de atrás pasando por el trabajo ya habitual de Kevin Presa que volvió ayer a dar otro recital de ayudas a sus compañeros para terminar con los escasos y tímidos intentos blancos por crear peligro en el área granate.

Vimos también un Pontevedra con sus clásicos problemas a la hora de definir pero que sigue contando con un Añón eléctrico, un Jorge cada vez más asentado e importante en el equipo y a Alex González alcanzando una mayor regularidad que la temporada pasada.
Es cierto, por el contrario, que Etxániz sigue sin encontrar los caminos al gol. De su trabajo e implicación en defensa ya se ha comentado que no hay duda alguna pero en ataque se le nota con un punto de desconfianza que ayer quizá haya alcanzado Berrocal con ese tanto logrado nada más saltar al campo.

La realidad, es que el equipo va claramente a más con el paso de las jornadas tanto en el aspecto puramente físico como en el táctico.

El que esto escribe sigue pensando que la pretemporada realizada por el Pontevedra fue demasiado corta y más con todas incorporaciones que han nutrido al equipo para suplir las numerosas bajas.
Y además de ser corta se diseñó de tal manera que con escasísimos días entrenando nos encontramos jugando en Pasarón con todo un Deportivo que llegó con los titulares y que obligó desde el primer momento a varios jugadores granates a disputar demasiados minutos de juego (no olvidemos que algunos todavía no habían llegado y otros llevaban muy pocos días con el equipo).

Sea como fuere eso ya es pasado y esa pretemporada preñada de problemas en forma de lesiones de jugadores importantes ya ha terminado y es de esperar que sirva de experiencia para el futuro si es que alguien dentro de la entidad cree que algo podría haberse hecho de otra manera.

El presente lo que dice es que el Pontevedra CF a base de pico y pala está tratando de corregir su deficiente comienzo de Liga y lo está haciendo a base de victorias consecutivas y convincentes.
No es fácil ni mucho menos escapar de los puestos de abajo una vez te has sumergido en ellos hasta el mismísimo fondo pero el Pontevedra ha conseguido dar el primer paso.

Con estos nueve puntos el conjunto granate ha emergido hasta mitad de tabla pero sigue teniendo más cerca la zona de descenso que aquella de arriba que ilusiona a todo el mundo.
 Por ello es necesaria la cautela y que todo el mundo sepa que todavía quedan varias sesiones de ese pico y esa pala para salir definitivamente del lío en el que nos hemos metido y comenzar con modestia a mirar para arriba.

Toca viajar ahora a jugar contra el Rayo Majadahonda que la temporada pasada sorprendió a mucha gente clasificándose para el play off de ascenso a segunda.
Esta temporada en su feudo ha goleado al Valladolid B  (6-2) y vencido en ajustado derby al Navalcarnero (2-1). Pero ya ha mordido el polvo de la derrota en dos ocasiones y precisamente frente a equipos gallegos (1-2 frente al Coruxo y 0-1 frente al líder Fabril).

            
Allí, en el Cerro del Espino, tratará el Pontevedra de sumar su cuarta victoria seguida. Habrá que llevarse el instrumental adecuado en forma de trabajo y confianza sin olvidar esos dos utensilios que hemos venido utilizando tanto estas jornadas: el famoso pico y su inseparable pala que resultarán imprescindibles para quebrar la resistencia madrileña.                       

lunes, 2 de octubre de 2017

Por fin

Muchas veces he lamentado la desesperante fragilidad del Pontevedra CF fuera de casa.

En demasiadas ocasiones en los últimos tiempos el equipo ha venido naufragando lejos de Pasarón y escribir algún Lunes unas líneas para hablar de una victoria a domicilio parecía una auténtica quimera.

No se ganaba como visitante desde el 5 de Marzo de este año y no se hacían dos goles en casa ajena en Liga desde mediados de Diciembre de 2016.

Ayer el Pontevedra por fin derribó esa barrera que se iba haciendo cada vez más infranqueable y consiguió una victoria meritoria, trascendente y lo que es aún más importante, convincente.

El entrenador del Racing, Miguel Angel Tena, apuntó en la rueda de prensa posterior al choque la que quizá haya sido clave del partido. Decía el preparador “verde” que como no podía ser de otra manera conocían bien al Pontevedra y sabían que en juego estático era muy difícil que les hicieran daño. Sin embargo, continuaba, se equivocaron en varias ocasiones en el posicionamiento defensivo otorgando unos espacios decisivos al equipo granate que con campo para correr se hacía mucho más peligroso dada la velocidad de algunos de sus jugadores.

Y realmente eso es lo que sucedió.

A lo largo de la primera parte el Pontevedra sólo pasó algún apuro en algunas acciones bien tranzadas por el Racing sobre todo por nuestra banda derecha en la que la espalda de Miguel Angel volvió a sufrir más de la cuenta. Sin embargo, en ataque, no se conseguía generar casi nada de peligro y quien más quien menos ya pensaba en que el guión pudiera terminar con el mismo final que en tantas otras ocasiones en las que se controlaban sin demasiados problemas los partidos que luego se terminaban escapándose por cualquier desconcentración defensiva.
Pero en el tramo final de ese primer tiempo las cosas ya empezaron a cambiar a mejor. Primero por el despertar de un David Añón que tras la primera media hora de encuentro volvió a ser ese jugador punzante, incisivo y peligroso de principio de temporada. Y luego por el aprovechamiento de un lance importantísimo del juego que el conjunto granate apenas ha venido explotando en sus partidos como visitante, el contraataque.
Primero con un robo de Prosi en una acertada presión sobre la salida de pelota del rival que el propio centrocampista asturiano desaprovechó lanzando desde fuera del área cuando contaba con dos compañeros (en especial Alex González) en pintiparada posición para quedarse delante del portero ferrolano.
Y luego en la última jugada de la primera parte en la que tras un córner botado por el Racing se monta una contra en clara superioridad granate (ayer de gris y negro estrenando la segunda equipación) que se queda en agua de borrajas por un mal pase de Alex sobre Añón que sale demasiado largo y desbarata la clara opción de hacer daño.

A pesar del clásico mal comienzo del Pontevedra tras el paso por los vestuarios en los que apareció decisivo Edu Sousa para rechazar un lanzamiento de Pablo Rey que llevaba marchamo de gol, pronto aparece una jugada calcada a la última del primer tiempo en la que el Pontevedra vuelve a aprovecharse de un mal lanzamiento desde la esquina del Racing y trenza un contraataque precioso entre Añón, Jorge y Alex González que una vez plantado ante Makaay consigue batirlo con un buen lanzamiento de zurda.
En una contra de manual, con dos pases precisos, el Pontevedra había obtenido más premio que en todos esos minutos jugados (no ayer, sino tantos otros días) sin profundidad, sin intención y sin generar apenas ocasiones para marcar.
Tras el 0-1 el Pontevedra se replegó y lo hizo bien. Replegarse no es colgarse debajo del larguero y renunciar a todo lo que no sea alejar el balón de tu área de castigo sin ninguna clase contemplación. No, replegarse es permitir que el contrario adquiera la posesión del balón y tú defiendas con orden y tranquilidad acechando esa posibilidad de volver a sorprender aprovechando esos espacios que lógicamente va a tener que dejar el rival al arriesgar en busca del empate.
Y eso lo hizo ayer el Pontevedra muy bien. Ni siquiera la lesión de un Adrián León otra vez imperial atrás y que tuvo que ser sustituido por Mongil cuando todavía quedaban más de veinte minutos para el final alteró el argumento del choque. Es más, fue precisamente el central ex emeritano el que consiguió el 0-2 nada más salir al césped tras una falta sacada al segundo palo por Prosi y que fue deficiéntemente defendida por el Racing de Ferrol.

De ahí al final se controló el partido con eficacia y solo un par de lanzamientos desde la frontal del área causaron algo de inquietud, poca, al Pontevedra CF. El susto final llegó en el 89 por un error otra vez inexplicable de Prosi que cometió un penalti tan claro como absurdo que estrechó el marcador y permitió soñar al Racing en los tres minutos de prolongación decretados por el árbitro.
Es curioso lo de este jugador, Prosi, que ayer volvió a protagonizar un buen partido pero que en ocasiones comete acciones como la de ayer que afean de forma inexplicable un expediente que hasta ese momento acariciaba el notable sin problemas.
De ese tiempo de alargue de partido no puedo dejar de comentar una acción que en ese momento me pareció inexplicable. Como es lógico, tras transformar la pena máxima el Racing intentó echar el resto y conseguir el milagro del empate a dos goles. En un momento dado, el Pontevedra logra zafarse del empuje de los locales y fuerza un córner a favor cuando solo restaba un minuto y unos segundos para el final. Añón y Prosi se dirigen al semicírculo y creo que casi todos pensamos que lo sacarían en corto y buscarían dormir el partido provocando alguna falta o saque de banda en esa zona ofensiva del terreno de juego. 

Pero nada más lejos de la realidad. 
Efectivamente, Prosi saca en corto el saque de esquina pero David Añón en vez de contemporizar saca un centro hacia nadie que recoge el portero del Racing para sacar en largo y proporcionar una última opción a sus compañeros para amargarnos la fiesta.
Es un detalle, sí. Pero hay que cuidar esos detalles pues si en ese último lance nos hacen el empate nos habríamos quedado con un palmo de narices de la forma más absurda posible.       
Al final no pasó nada y el Pontevedra se hizo con una victoria merecida y en mi opinión todavía más importante que la primera lograda en casa hace ocho días ante el SS.de los Reyes. Y lo creo así porque debe significar el punto de partida para que el equipo entienda que puede ganar partidos fuera de casa con más asiduidad y que la velocidad de sus hombres ofensivos es una cualidad a explotar mucho más de lo que se ha hecho hasta este momento a domicilio.

No me gustaría terminar este escrito sin citar a David Castro. No era fácil la papeleta para el chico. A Malata es una plaza siempre complicada y tener que sustituir a un veterano como Jimmy conllevaba una evidente dificultad.

Lo cierto es que Castro cumplió con creces en la labor más importante de un jugador de retaguardia que no es otra que defender y ni siquiera una rigurosa tarjeta amarilla que vio en la primera parte fue óbice para que acabara imponiéndose a su par en la banda izquierda y completara un muy buen partido que le va a venir muy bien de cara los próximos compromisos en los que seguramente seguirá ocupando el lateral zurdo.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Reconstruyendo el fuerte

Había que ganar ya para no aumentar la presión y el hundimiento en la clasificación y se ganó.
Resultaba necesario y casi imprescindible recuperar la seguridad en Pasarón y volver a sentirse potentes en casa y se consiguió.
No era fácil afrontar el partido de ayer en las condiciones en las que llegaba el equipo. Sin victorias, con un solo punto y con la obligación casi acuciante de obtener el triunfo.
Esa hipotética tensión o preocupación que podría haber atenazado a los nuestros no apareció, sin embargo, por parte alguna.
Desde el primer instante del juego en el que Jorge ya pudo marcar al quedarse solo delante del portero tras precioso pase de Prosi, el Pontevedra cogió el partido por los cuernos y lo lidió en la primera parte con maestría a base de intensidad, gran ritmo de juego, continuidad y rápida circulación de balón.
Las ocasiones se sucedieron antes de los goles (dos de Jorge o una de León en un córner) y después de haberse obtenido el botín por partida doble (otra clarísima de Añon, Alex,  León en otro córner y Jorge otra vez).      
El Sanse que debió jugar con diez jugadores desde la jugada del penalti no sabía por donde le llegaban los tiros y recurrió al juego brusco para tratar de parar a un Pontevedra que por fin se parecía al de la temporada pasada en casa.
El principal damnificado de las patadas madrileñas no fue otro que Jimmy una de cuyas rodillas quedó maltrecha teniendo que abandonar el terreno de juego antes incluso del final del primer tiempo.

Fue un Pontevedra decidido que apareció sobre el césped con una defensa de cuatro con la importante novedad de Adrián León haciendo pareja con Goldar en la parte central de dicha defensa.
Por delante Kevin hacía pareja con Prosi, ocupando las bandas Alex González por un lado y Añón por el otro.
Jorge Hernández se situaba muy adelantado acompañando a Jon Etxániz arriba completando un dibujo muy parecido a un 4-4-2. 

Las variaciones salieron bien y Adrián León se erigió en el principal estandarte defensivo mandando atrás con jerarquía y contundencia e incluso generando mucho peligro en el balón aéreo ofensivo aprovechando el excepcional toque en ese lance del juego que posee Prosi.
Otro efecto positivo para la evolución del equipo que acarreó la posición más retrasada del ex jugador del Logroñés no fue otra que la concesión a Kevin Presa de una zona mucho más grande del centro del campo para que el de Puenteareas pudiera expresar y desarrollar todo su trabajo defensivo, sus constantes ayudas a compañeros y en suma alcanzar una de sus mejores versiones que curiosamente ya pudo verse frente al Toledo una vez que expulsado Prosi se decidió que  León retrasase su posición al centro de la defensa.

Parece evidente, por tanto, que la presencia en el medio campo de Adrián y Kevin a la vez impedía el despliegue futbolístico del canterano en la zona ancha así como nos dejaba sin un hombre importante en una zona tan comprometida como el eje defensivo.

No sé si esta opción (uno atrás y otro en el medio) tendrá continuidad en el futuro  pero por lo menos ayer sí pareció ser mucho más útil para el equipo esta alternativa que situarlos en medio campo a ambos (ya sea con doble pivote o tres en el medio) pues en ese caso acaban por solaparse y oscureciéndose entre sí en vez de lograr un mejor rendimiento.

Por fin pudo verse en casa jugando muchos minutos a Jorge Hernández. A pesar de no haberse hecho con la titularidad la temporada pasada en el Alcoyano, Jorge fue uno de los pocos de los nuevos fichajes que jugó play off de ascenso el año pasado y estaba llamado por muchos a ser uno de los importantes esta campaña en Pontevedra.

Tras diversas lesiones y problemas parece que va cogiendo ritmo y forma el mediapunta y a pesar de que ayer estuvo muy fallón en las tres ocasiones en las que se le apareció la oportunidad de hacer gol, es indudable que aporta calidad técnica al Pontevedra CF y que ayer mostró detalles que deben llevarle a convertirse en un fijo en las alineaciones del Luisito.

Para no variar, después de una primera parte muy buena y muy constante llegó el descanso y el "aplatanamiento"casi tradicional tras pasar por vestuarios. 
Esta vez se concedieron dos ocasiones de gol para que el rival pudiera meterse de nuevo en el encuentro pero una fue marrada por Mesa tras buen giro dentro del área y otra (la más clara) fue desbaratada por Edu Sousa en gran intervención.

Tras ese preocupante inicio de segundo tiempo, el Pontevedra volvió a aplomarse sobre el césped y de una manera más tranquila y controlada sometió de nuevo a su rival e incluso aumentó el marcador con un gol de rebote (por fin un rebote afortunado para nosotros y no al revés) de un Marcos Alvarez que salió al campo tras la lesión de Jimmy para ocupar el interior derecha y que al margen de esa acción pareció un poco desconectado del juego recibiendo incluso algún toque de atención del siempre vehemente Luisito Míguez.

Sería injusto no destacar en el día de ayer a David Añón. Su primera parte fue excepcional. Plena de velocidad, chispa, intención y gol. Ayer marcó otros dos (el primero de penalti tan bien lanzado como las otras dos penas máximas que ya transformó anteriormente) y pudo marcar un tercero en una jugada en la que quizá debió ceder el balón atrás para buscar un mejor remate de un compañero.
Con la lesión de Jimmy, Añón pasó a ocupar la banda izquierda y entre eso y el lógico cansancio tras su exhibición en la primera mitad su rendimiento se estabilizó aunque siguió rayando a un buen nivel.

Aquellos que leen habitualmente este blog seguro que saben ya que uno de los fichajes que más preocupación transmiten a este atribulado bloguero es el de Miguel Angel para el lateral derecho. Justo es reconocer que ayer cuajó este hombre los mejores minutos desde que es jugador del Pontevedra. Se desplegó alguna vez con peligro en ataque (de él nace el segundo gol granate ayer) y sus "veleidades" fueron mucho menores que en otras ocasiones (alguna hubo en la segunda parte que también provocó una de las broncas llamativas de su técnico que trata de estar encima de él).
Sea como fuere ayer enseñó alguna virtud por primera vez y de ello nos alegramos a la par que deseamos que su progresión continúe y pueda desaparecer las dudas sobre el lateral derecho del equipo.

Por fin se ganó y se pareció el Pontevedra al equipo fiable y mandón del año pasado en casa. Ya frente al Toledo debieron obtenerse los tres puntos y sólo nuestras facilidades defensivas lo impidieron. Ayer esa progresión clara como local pudo comprobarse siendo mucho mejores que el rival. 
Por desgracia, el Domingo que viene toca jugar fuera.

Casi con seguridad no estará Jimy y el técnico deberá buscar una solución para el lateral izquierdo. La de ayer de urgencia retrasando a Alex González salió bien y el chaval peleó y se defendió como pudo a pesar de su carácter ofensivo.

Quizá sea demasiado osado repetirlo fuera. Otras opciones serían Castro( no ha estado nada bien hasta ahora) o Bruno que no extrañará demasiado el puesto.

Hay días por delante para pensarlo y buscar la mejor alternativa posible.
     

lunes, 18 de septiembre de 2017

Cuando regresar de vacío ya es una costumbre

No hay por desgracia demasiadas cosas que contar cada vez que el Pontevedra vuelve a la ciudad tras haber jugado un partido como visitante.
Resulta imposible no ser repetitivo al tratar de analizar la actualidad granate tras otro desplazamiento liguero a cualquiera de los campos de la categoría.

Sólo voy a ofrecer esta vez datos. 
Datos que ponen de manifiesto que los números desde hace mucho tiempo fuera de casa no se pueden calificar con otros adjetivos que no sean penosos, lamentables e incluso impropios de una entidad como el Pontevedra CF.
Sólo voy a retrotraerme al comienzo de la temporada pasada y a los partidos de Liga (podría hacerlo hasta la segunda vuelta de la 15/16 e incluir Copa del Rey pero no lo haré).

Desde que el Pontevedra compareció en Guijuelo el primer encuentro de Liga a domicilio en la temporada 16/17 hasta este último disputado y perdido en Fuenlabrada hace dos días, los granates han efectuado veintidós desplazamientos.

De esos veintidós encuentros sólo se han ganado tres, se han empatado seis y se han perdido trece. 

De las trece derrotas, en nueve no se consiguió marcar ni un solo gol. De los seis empates, en cuatro tampoco se logró hacer gol alguno. Es decir, de esos 22 partidos jugados, en la friolera de trece el Pontevedra acabó con su casillero de goles a favor a cero.

Además, en estos veintidós partidos sólo conseguimos hacer más de un gol en dos (Aranda 0-2 y Coruxo 2-2) y jamás hemos remontado un partido que hubiéramos empezado perdiendo. Tan solo llegamos al empate en dos ocasiones (el citado encuentro frente al Coruxo y en Boiro).

Son datos que ponen de manifiesto con claridad que las tres derrotas cosechadas en Liga en esta campaña 2017/18 no pueden considerarse al margen de la trayectoria anterior del club fuera de casa y que algo grave pasa cada vez que salimos a jugar por España adelante. 
Es verdad que en ocasiones jugamos contra equipos que a día de hoy exhiben más fuerza económica que nosotros y cuentan con muy buenos equipos. Sin ir más lejos, el Fuenlabrada estaría entre esos conjuntos.
Pero no podemos engañarnos, el Cerceda no está entre esas escuadras tan poderosas y tampoco varios de los equipos con los que nos estrellamos el año pasado en el que llegamos a perder en el campo de un Somozas ya desahuciado y que llevaba muchos partidos sin ganar a nadie.

Por todo esto, lo que me resulta especialmente alucinante es que no se encuentre ni en entrenador, ni en jugadores ni en dirigentes una explicación coherente a esta retahíla de fracasos "forasteros" y lo que es todavía peor no se atisba ni de lejos un propósito de cambiar algo, de jugar de forma diferente, de buscar fórmulas que consigan que dejemos de ser una inmensa vulgaridad lejos de Pasarón.

Cuando hablo de cambios no me refiero a un relevo en el banquillo. No es misión de este bloguero pedir cambios de técnicos ni nada por el estilo. Para eso ya existen unos responsables en la entidad que conocen mucho mejor la situación interna del club y que tienen la responsabilidad de dirigir la nave como ellos crean más conveniente.

Ahora bien, una cosa es esa y otra no poner de manifiesto que esta trayectoria tiene que cambiar de manera urgente y que no se puede seguir jugando el mismo partido todas las veces que salimos a jugar fuera de casa.
La Liga pasada (a pesar que desde este blog se repitió en varias ocasiones que fuera de casa no se estaba dando la talla) se disimularon los números como visitante debido a la extraordinaria campaña jugada en casa en la que se completó una primera vuelta en Pasarón de auténtico ensueño.
Luego, cuando la Liga se apretó y llegó la presión, nuestra casi nula capacidad de puntuar fuera nos obligó a no bajar el ritmo en nuestro campo y remontadas heroicas y emocionantes como la del Tudelano o ese partido tan estresante contra el Arandina resultaron decisivos para mantener a raya a la Ponferradina y cristalizar un indudable éxito de la entidad al clasificarse para el play off cuando pocos contaban con el Pontevedra al principio de Liga.

Pero que pasará esta temporada si el equipo no logra enderezar el rumbo en casa ? Vaya por delante que creo que sí vamos a corregir la deriva en Pasarón y buena prueba de ello la tenemos en el partido disputado frente al Toledo que no se ganó por una auténtica estupidez.

Ahora bien, si nos ponemos en un escenario en el que no seamos capaces de ganar casi todos los partidos que faltan en casa (lo que no es descartable pues rachas como la del año pasado no son habituales), seguir fracasando y fracasando continuamente fuera nos coloca en una situación no ya en la que estar arriba resulte una quimera sino incluso en la que salir hacia la mitad de la tabla constituya una labor tremendamente costosa y complicada.

Por desgracia, tras la derrota en Fuenlabrada se ha vuelto a hablar de postes, presupuestos y demás historias sin hablar de lo verdaderamente importante: fútbol. ¿Cuáles son las razones futbolísticas que nos llevan a cosechar tan lastimeros resultados fuera?  ¿Se conocen dichas razones? Si se conocen, ¿se va seguir igual o se va a tratar de poner en práctica soluciones para cambiar la dinámica?    

En este clima de preocupación evidente, con el peor inicio liguero en décadas y con el entrenador en una absurda, incomprensible y caprichosa "huelga de lengua caída" permitida increíblemente por el Consejo de Administración (quizá sea por que Luisito impidió la caída del club a Regional Preferente), llegará a Pontevedra el SS. de los Reyes.

La victoria ya es urgente. La necesita el equipo como el respirar y me temo que los madrileños no vendrán a Pontevedra a repartir obsequios ni flores de primavera.
Hará falta para ganar poner los cinco sentidos que eviten los calamitosos errores que tuvimos contra el Bouzas o el Toledo. 
La afición no fallará a pesar de la tele, la clasificación y otras historias. A poco que ofrezca el equipo la gente se entregará y se ilusionará como el día del Toledo.

Lo que no me gustaría nada en absoluto es que de conseguir los tres puntos a alguno se le escape la lengua otros días reprimida y empiece a pasar facturas o a repartir carnés de pontevedrismo.

No es descartable que se apague un incendio y minutos después comience otro más potente.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Una irresponsabilidad, mucho esfuerzo físico y un error inexplicable

Se fueron para no volver otros dos puntos que jamás deberían haberse escapado.
Ya el partido agonizaba. Ya celebraba la afición el triunfo cuando una catastrófica última jugada acabó con la alegría de la gente y sustituyó bruscamente el alivio que iba a proporcionar la victoria por el morrocotudo disgusto de un empate inesperado.

Al limbo se marcharon en ese último lance dos puntos muy importantes y la confianza y seguridad que a buen seguro iba a transmitir al equipo la consecución de los primeros tres puntos.
No ha empezado bien el Pontevedra la temporada y de ello es consciente casi todo el mundo salvo algunos que confunden la crítica constructiva y la preocupación sincera con el acoso y derribo y la enmienda a la totalidad de una gestión. 
Son aquellos a los que les gustaría que los aficionados de un equipo de fútbol se limitaran a pagar el carnet o la entrada, se sentaran en las gradas de manera funcionarial y aplaudieran al final de los partidos con independencia de cual haya sido el nivel del espectáculo que acabaran de presenciar.
Son los del "o estás conmigo o estás contra mi" muy utilizado en ámbitos tan importantes como la política y que como no podía ser de otra manera trata de filtrarse en el mundo del fútbol para conseguir que la figura del otrora socio y ahora abonado se difumine de tal forma que acabe siendo un simple número para calcular las audiencias televisivas que tan millonarios hacen a cuatro individuos a los que el fútbol les importa algo parecido a un pimiento en una huerta.

Decía, en cualquier caso, que sobre la bocina tomaron las de Villadiego esos dos puntos vitales por la dichosa manía que en este inicio de campaña está adoptando el Pontevedra CF de tirarse piedras contra su propia tejado.
No podemos olvidar que el partido jugado contra el Bouzas, siendo horroroso, pudo acabar en empate si no se hubiera defendido de manera horripilante el córner del 1-2.
Que el partido del Cerceda, siendo semi horroroso, también debió acabar en tablas si no se hubieran dado las facilidades absurdas en el único gol del partido.

Habrían sido dos empates pírricos, sí, pero empates a fin de cuentas y con los tres puntos que debieron lograrse ayer posibilitarían que el equipo contase con cinco en la tabla y la situación no fuese ni mucho menos lo preocupante que resulta a día de hoy en el que nos vemos con una sola barrita en nuestro casillero de puntuación.

Ayer se volvieron a cometer errores de bulto en la segunda parte que nos condenaron y es muy difícil ganar un partido sea contra el rival que sea si no rebajamos de una vez por todas nuestra lista de obsequios para el contrario.

Frente al Toledo aprovechamos en el primer tiempo otro regalo, esta vez del árbitro, para ponernos por delante muy al principio y lo cierto es que el resto del primer tiempo no fue ni mucho menos mal jugado por los nuestros que controlaron sin demasiados problemas al equipo de Onésimo que quiso tener mucho el balón pero no supo crearle peligro a un Pontevedra que volvió a a jugar con ese sistema 4-3-3 que ya se utilizó en el campo del Cerceda.
Fue una primera parte sosa pero sin sobresaltos en la que el Pontevedra estuvo cómodo en el césped dejando mucha posesión al Toledo pero sin soportar ocasiones en contra y defendiendo bien varias jugadas a balón parado en las que el equipo verde no se mostró demasiado incisivo.

Luego llegó el caos.

El Pontevedra salió atorrijado del vestuario y el Toledo que cambió el sistema para jugar con tres centrales y adelantar a los laterales para profundizar por banda con más recorrido hizo dos goles en "un decir Jesús".
El primero entrando por nuestra banda izquierda con una facilidad pasmosa volviendo a poner de manifiesto que a la hora de defender hay veces en las que nuestros laterales sufren abducciones de naves extraterrestres.
El segundo en una jugada en la que el Toledo se plantó muy fácilmente en nuestra frontal y que culminó un jugador que ayer gustó mucho, Sergio García, con un bonito lanzamiento que cogió adelantado a Edu Sousa.
En cinco minutos, por tanto, llegó el tsunami que despertó al personal pero ya con un 1-2 en contra.

Ya despierto el Pontevedra aprovechó muy deprisa otra siesta, la que decidió cogerse el rival después de su segundo tanto. En otro "santiamén" Prosi bota un córner penosamente defendido por el equipo castellano y Bruno sin oposición cabecea para empatar. Casi sin solución de continuidad, el Toledo muestra otra vez una debilidad defensiva digna de mención y Añon se planta delante del portero que no tiene más remedio que derribarle provocando un claro penalti transformado por el propio extremo pontevedrés.

En menos de un cuarto de hora un partido que en la primera parte había transcurrido con cierta lentitud y guión plano se había vuelto loco en gran parte por el inexplicable comportamiento defensivo de los dos equipos.
Pero la tranquilidad no regresó con el 3-2 sino todo lo contrario. 
El Pontevedra que decidió seguir con el 4-3-3 (tras el empate a dos goles salió al césped Alex González por Marcos Alvarez sin trastocar el dibujo) fue incapaz de controlar el partido como lo había hecho en la primera parte y el encuentro se convirtió en un ida y vuelta que no resultaba demasiado interesante para los granates.

Sin embargo, una imprudencia notable de Prosi al realizar una entrada absurda e innecesaria volvió a alterar el guión. A resultas de la irresponsabilidad del mediocampista  que vio con justicia su segunda tarjeta amarilla, el Pontevedra por fin arrió velas, se juntó en su propio campo a defender con el mayor orden posible y tiró de casta y sufrimiento para aguantar el resultado hasta el final.

Y lo cierto es que esa fase (hasta la dichosa jugada del final) fue la mejor del equipo sobre el césped. Con el público conectado y contagiado por la lucha de los suyos el Pontevedra pudo incluso machacar el 4-2 en una jugada en la que Berrocal (que había sustituido a Etxániz) desaprovechó delante del portero.

El Toledo se volcó sobre campo granate sustituyendo incluso a dos centrales y a pesar de esa presión el Pontevedra lograba salir airoso sin conceder ocasiones claras al rival a pesar de sus constantes aproximaciones al área de Edu. Se lesionó Miguel y entró Carlos Ramos pasando Goldar a jugar en la derecha aunque algo metido al medio para proteger y defender los centros del Toledo y el partido fue agonizando en medio de las exhibiciones físicas de un Kevin Presa que cuenta con un motor privilegiado para la categoría. 

Hasta que llegó la última jugada.

El primer error lo cometimos al permitir que esa falta botada desde muy lejos por el portero fuera peinada hacia atrás por un jugador todelano que apareció solo en la frontal (realmente aparecieron dos jugadores libres) para enviar el cuero al corazón del área granate. Pero allí estaba Adrián León que se cansó durante todo el partido, primero de medio centro y tras la expulsión de central, de despejar con acierto cualquier balón que pasara por su zona. 
Pero en esta ocasión de manera inexplicable no envía la pelota al segundo anfiteatro que es lo que procedía y decide proteger el balón sin despejarlo y sin darse cuenta de la presencia de otro atacante toledano que le roba la cartera lastimosamente para hacer el tres a tres definitivo.   

La cara de estupefacción que se nos quedó a todos en Pasarón reflejaba la consternación y la decepción provocada por esta absurda jugada que tan caro nos acabó costando y que impidió la llegada de la tan ansiada primera victoria de la temporada.

Demasiados errores son los que se cometieron ayer y en el resto de los partidos que hasta ahora llevamos disputados y a resultas de ellos nos vemos muy penalizados y alojados en las últimas posiciones de la clasificación.

El equipo que tan absurdamente perdió en Cerceda pareció entrar al partido de ayer recuperado psicológicamente y dispuesto a ganar delante de su gente.
La forma en la que se produjo el empate vuelve a colocar al Pontevedra en una situación difícil no solo en la tabla sino también en ese aspecto mental.

No parece el mejor medicamento para volver a rearmarse el tener que jugar fuera de casa.

Ya he repetido en muchas ocasiones las malas vibraciones que a este bloguero le transmite el Pontevedra cada vez que juega fuera y ahora además toca hacerlo en Fuenlabrada que no es rival precisamente fácil.

Sólo espero (no es mucho, creo) que si se vuelven a dar las circunstancias de Cerceda, (es decir, incapacidad para hacer gol pero ausencia de peligro del contrario) por lo menos no se cometa el clásico error por partido que nos cueste otra derrota dolorosa.
A veces hay que ser consciente que si no se ha sido capaz de ganar a lo largo de noventa minutos por lo menos hay que evitar perder en un solo minuto concediendo regalos intolerables.   

   

lunes, 4 de septiembre de 2017

El día de la marmota

En realidad la película se estrenó en España con el título “Atrapado en el tiempo”. 
Como trama principal de su argumento el otrora “cazafantasmas” Bil Murray se convierte en meteorólogo de una cadena televisiva y acude a un pequeño pueblo de Pennsylvania para cubrir el curioso comportamiento de una marmota que es capaz de predecir cuánto tardará en llegar el final del invierno.
Una vez realizado el trabajo en compañía de su equipo se ve obligado a pasar la noche en el pueblo debido a una tormenta de nieve pero cuando por la mañana suena el despertador y comienza la jornada se da cuenta que está viviendo de nuevo “el día de la marmota” circunstancia que se repetirá en múltiples ocasiones.

Dejando al margen las peripecias que a partir de ese momento vivirá Murray en esa película rodada en 1993, me gustaría llamar la atención de un fenómeno muy parecido que está teniendo lugar en el panorama futbolístico de nuestra ciudad.

Y es que desde hace ya demasiado tiempo cada vez que el Pontevedra CF disputa un partido fuera de su estadio parece que el tiempo se difumina y no tenemos más remedio que asistir “al partido de la marmota” cuyas circunstancias se repiten una y otra vez sin que nadie pueda poner freno a tal pintoresco acontecimiento.

Así, en Cerceda, el Pontevedra CF volvió a jugar un partido prácticamente idéntico a los que viene protagonizando como visitante desde hace ya muchos meses.
Salida optimista con diez o quince minutos tocando la pelota con bastante fluidez y algo de intención (aunque sin profundidad) y progresiva desaparición posterior hasta que el partido termina en el mejor de los casos entre bostezos con el empate sin goles o como en la mayoría de ocasiones con el tradicional despiste defensivo que termina en el gol del equipo local que acaba por llevarse los puntos ante la impotencia granate a la hora de mostrarse fiable y consistente lejos de Pasarón.

No es por tanto este fracaso continuo cada vez que cogemos la carretera algo propio y exclusivo de esta temporada que de forma tan penosa hemos comenzado sino que es una losa que venimos arrastrando desde hace tiempo y que arroja datos tan significativos como el hecho de que nuestra última victoria a domicilio data del pasado día 5 de Marzo en Villaviciosa gracias a un gol en las postrimerías de aquel partido logrado por Barco o el más sangrante todavía que indica que de las últimas 21 salidas ligueras se ha ganado únicamente en tres ocasiones.

Ayer el equipo volvió a perder un partido en el que no mereció el castigo de la derrota pero en el que tampoco hizo demasiados méritos ofensivos para acabar ganando. Una ocasión en un balón parado en la primera mitad y una doble oportunidad en la misma jugada casi al final cuando ya se perdía el choque no es bagaje suficiente como para salir satisfechos de otro encuentro jugado contra un recién ascendido que supo que saldría en 2ªB ya entrado el mes de Julio y que cuenta (como nosotros) con muchas incorporaciones nuevas, lo que no fue óbice para que ellos sí planeasen primero y ejecutasen después un diseño de partido que al fin a la postre acabó por darles un afortunado triunfo.
Escuchamos después argumentos ya repetidos que no van al fondo de la cuestión. Oímos que no se mereció perder  (es cierto, pero tampoco ganar) o que el único que “propuso” algo fue el Pontevedra ante la racanería del contrario.

En ese punto ya no estoy tan de acuerdo.

Querer la pelota, moverla y sobarla horizontalmente y sin hacer realmente daño al rival es una propuesta, sí. Pero esperar atrás, no conceder apenas ocasiones y ser conscientes de que el rival va terminar por equivocarse en algún lance en el que se le podrá dar “matarile” también lo es y con las armas con las que cuenta el equipo coruñés por mucho acuerdo de colaboración que tenga con el CD Lugo me parece una opción inteligente sobre todo si enfrente está un equipo plano, sin ideas ofensivas y propenso a mandar algún obsequio defensivo a su contrincante a lo largo de los noventa minutos.
Por eso, siendo preocupante (que lo es y mucho) haber caído derrotados en los tres partidos jugados fuera contando el de Copa, es todavía mucho más peligroso el darnos cuenta de que esto no es algo novedoso sino que se arrastra desde hace mucho más tiempo y que catorce fichajes después no se ha logrado corregir esta lamentable deriva como visitante.

La situación esta temporada es a día de hoy más desesperanzadora (el Pontevedra es colista en estos momentos de la tabla) debido a que el fortín de Pasarón ha saltado por los aires a las primeras de cambio. La derrota ante el Rápido (debida sobre todo como ya se dijo a nuestros propios errores) ha propiciado que nos veamos últimos en la clasificación y sin poder aferrarnos a la tabla de salvación del año pasado que no era otra que nuestra fenomenal y extraordinaria temporada en casa.

Igual que hace siete días el que esto escribe opinaba que no se podían hacer discursos extremadamente derrotistas o alarmantes en la segunda jornada, tampoco tras la tercera debemos sacar la conclusión de que “nos vamos de cabeza a tercera” o que esta campaña ya no tiene solución.
Pero lo cierto es que resulta frustrante ver al equipo fuera de casa jugar siempre “el partido de la marmota” y de no variar ese rumbo (que sí es urgentísimo cambiar) sí podríamos entrar en muchos problemas clasificatorios si en casa no convertimos Pasaron en la fortaleza de la temporada pasada.

Supongo que los máximos responsables de la entidad o no dirán nada esta semana o apelarán a la calma y la tranquilidad como mejores lenitivos para la situación pero no deberían olvidar los responsables de la gestión del club que sea cual sea la situación económica de la institución el Pontevedra CF sigue siendo el Pontevedra CF y las exigencias de este escudo y esta camiseta son extraordinariamente mayores que las del Bouzas o el Cerceda y no estaría de más un toque de atención  “a los de abajo” para tratar de reaccionar ahora que aún estamos a tiempo y no tener que lamentarse después cuando quizá el remedio no sea tan sencillo de encontrar.              

lunes, 28 de agosto de 2017

Bajonazo veraniego con un punto navideño

El pasado Sábado no nos venció un gran equipo. No pasó por Pontevedra un rival superior que nos aventaje en presupuesto ni cuente con más medios para afrontar la temporada que nosotros.
Nos ganó un conjunto que alineó de delantero a un jugador desechado por la entidad granate y otros dos hombres de refresco igualmente descartados no hace demasiado por la comisión deportiva pontevedresa ante la necesidad de dotar de mayor nivel al colectivo.

Sí nos derrotó, por contra, un equipo de fútbol ordenado que intentó no cometer demasiados errores graves y que supo leer el deficiente sistema defensivo local especialmente en la primera parte para hacer toda la sangre posible además de aprovechar las insoportables negligencias defensivas en el balón parado del Pontevedra CF.
Por tanto, el Sábado se llevó los puntos de nuestro Estadio un equipo humilde y bien trabajado pero al que el Pontevedra debería ganar nueve de cada diez partidos en Pasarón y con cierta comodidad.

Pero si eso no fue así, si el Pontevedra sucumbió ante el Bouzas, no fue por otra razón que el lamentable partido disputado por los nuestros que concedió como ya ocurrió en Vigo hace ocho días los regalos necesarios para salir con la cabeza gacha del Estadio Municipal de Pasarón.

No es este un artículo en el que se vaya a argumentar que todo está perdido y que la posibilidad de acceder otra temporada a los puestos de privilegio se haya esfumado para siempre. 
Sería absurdo en el mes de Agosto sacar lecturas tan exageradas cuando el guión de casi toda la temporada 17/18 está por escribirse.
Pero sí es un escrito en el que se hablará de los tremendos errores cometidos tanto en el plano colectivo como en el individual así como de algunas notas (pocas, eso sí) positivas que dejó el partido.
Vamos a empezar por esos detalles alentadores para que aquellos que no quieran sumergirse en el océano de fallos cometidos el Sábado puedan dejar de leer estas líneas un poco antes.
Y es que como puntos esperanzadores cara el futuro desde el punto de vista individual el encuentro dejó la impronta de un Prosi letal a la hora de golpear la pelota y que dio una exhibición magistral en cinco minutos de como se debe acometer el golpeo del esférico.
Primero en una falta en la que con el exterior del pie y en una parábola imposible estrelló el balón en el larguero de la portería viguesa; luego en un corner que envió cerrado para estampar la pelota en una de las crucetas de la portería y finalmente recogiendo un rechace defensivo en las inmediaciones de la frontal del área para conectar un zurdazo que casi derriba otra vez el larguero del arco visitante.
En esos cinco minutos de "ciclón Prosi", el asturiano enseñó su principal virtud futbolística que no es otra que dominar como los ángeles el golpeo del cuero con todas las posibilidades que eso acarrea para el equipo cada vez que alguna falta deba lanzarse en las proximidades del área rival.

Al margen de la actuación del medio asturiano que salió al partido tras el descanso, dejó igualmente buen sabor de boca en los pocos minutos que disputó el gallego Marcos Alvarez. El ex boirense demostró chispa y velocidad por banda derecha que le pueden venir realmente bien al equipo a lo largo de la competición.

Me gustaría reseñar más detalles interesantes del partido pero realmente no existieron.

Lo que sí existió fue un atolondramiento general y colectivo a la hora de defender sobre todo en la primera parte.
Con ese sistema 3-4-1-2, el equipo se partía constantemente y resultaba muy preocupante observar cada vez que se perdía la pelota como los tres centrales reculaban y el resto del equipo tardaba en bajar con lo que un espacio enorme se abría en nuestro propio campo para que los jugadores rivales campasen a sus anchas.    
Además, el Bouzas fue inteligente y ocupó en muchas ocasiones los agujeros evidentes que se abrían en la defensa granate en ambas bandas pues a ellas no llegaban los centrales y nunca aparecían los "carrileros".
Ya en la primera parte, además, cada vez que un corner o una falta lateral se lanzaba sobre nuestra portería la sensación de inseguridad era palpable y de ahí llegó el 0-1 en una jugada preñada de despejes penosos que propiciaron que un atacante contrario se quedara delante del Edu para fusilarlo a placer.

Tuvimos suerte y sin solución de continuidad apareció el penalti que nos dio el empate y a renglón seguido Etxániz tuvo el segundo en una ocasión clara que desaprovechó pero lo cierto es que el partido se encaminó hacia el descanso sin que el Pontevedra consiguiera tomar el control del choque en ningún momento y dando sensación de vulnerabilidad y desconcierto.
Es muy importante destacar que los jugadores destacados o por lo menos que mantuvieron algo el tipo en esa primera parte no fueron otros que Alex Fernández, Mouriño, Añón o Kevin, es decir, los del año pasado con la particularidad de que algunos de ellos eran hace poco suplentes o muy suplentes.
De los nuevos llamó la atención la pésima primera parte de Carlos Ramos que no apareció en momento alguno y el desastre de los carileros Castro y Miguel siendo más preocupante la actuación del segundo pues es el único lateral derecho de la plantilla. 

Con el cambio de dibujo tras el descanso (4-1-4-1, con Kevin de ancla en el medio y Alex Fernández y Prosi por delante junto a Mouriño en la izquierda y Añón en la derecha) es verdad que el equipo pareció sufrir algo menos en defensa (al margen del balón parado que acabó condenándonos) pero no fuimos capaces de dotar al juego de la continuidad necesaria para desarbolar la resistencia planteada por el Bouzas.
Sólo en esos cinco minutos de Prosi ya citados y en una ocasión maravillosa de Alex González que había salido al campo sustituyendo a Mouriño se dio sensación de peligro y bien se habría incluso podido ganar de haber convertido alguno de esos lanzamientos.
Despúes, Luisito sacó a Marcos Alvarez (que ya se ha dicho dejó detalles) por Bruno pero eso motivo que Kevin pasara al centro de la defensa y Prosi ocupara una posición más retrasada con lo que el foco de más peligro creado por el Pontevedra, los tiros de Prosi, se acabó por extinguir por completo.

Pero he aquí que el partido todavía tenía guardada la sorpresa final, esa que hace que enarbolar los colores granates siga siendo un orgullo pero también una oda a la paciencia infinita.
Corner en el minuto 80 a favor del Bouzas y un central (el más alto del rival) aparece de manera incomprensible y lamentable solo en el primer palo sin nadie que le moleste ni un poquito para marcar el 1-2 y machacar de raíz la renovada ilusión granate. 

De ahí al final solo hubo impotencia, nervios e incapacidad para siquiera volver a nivelar un choque que terminó por escaparse de manera lastimosa y frustrante.

Como ya se ha escrito, que da toda la Liga por delante y nada, absolutamente nada, está perdido pero la imagen ofrecida el Sábado dista mucho de la que esperábamos no por manifestar el equipo defectos en la conjunción de los jugadores pues es verdad que ha llegado mucha gente nueva sino por la "empanada" intolerable en defensa y la incapacidad mostrada para controlar minimamente el partido.

Aquellos que argumenten que había bajas importantes tienen razón. Faltaban algunos hombres y por lo menos tres de ellos han venido aquí a jugar muchos minutos ( por lo visto el otro día la baja de Jimmy es dramática y la ausencia de un lateral derecho alternativo también) pero ni eso puede servir de excusa para la comisión de errores de tal calibre que cuestan puntos muy valiosos que jamás retornarán al petate granate.

Llega la Copa en solo dos días y luego otro derby liguero en Cerceda.

Haría bien el equipo en concienciarse en que lo primero que se necesita es cerrar la bolsa de regalos de los Reyes Magos para a partir de ahí crecerse y salir hacia arriba a otras latitudes clasificatorias más acordes con lo que se nos ha vendido.
Y estaría bien que lo hicieran pronto. Antes de que esos nervios que se atisbaron el Sábado se multipliquen exponencialmente y alcanzar la superficie resulte mucho más complicado.